Abundancia de dones recibidos (sabado 3 de diciembre)

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San Francisco Javier, presbítero

H. Iván Yoed González, L.C.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.
Cristo, Rey nuestro. ¡Venga tu Reino!

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)

«Así como el sol ilumina al mismo tiempo a los cedros y a cada florecilla, como si sólo ella existiese en la tierra, del mismo modo Nuestro Señor se ocupa tan personalmente de cada alma, como si no hubiera otras como ella. Y así como en la naturaleza todas las estaciones están ordenadas de tal modo que en el día señalado se abra hasta la más humilde margarita, de la misma manera todo está ordenado al bien de cada alma». (Santa Teresa de Lisieux, Historia de un alma).
Quiero siempre confiar en Ti, Señor.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)

Del santo Evangelio según san Mateo 9, 35-10, 1.6-8

En aquel tiempo, Jesús recorría todas las ciudades y los pueblos, enseñando en las sinagogas, predicando el Evangelio del Reino y curando toda enfermedad y dolencia. Al ver a las multitudes, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y desamparadas, como ovejas sin pastor. Entonces dijo a sus discípulos: “La cosecha es mucha y los trabajadores, pocos. Rueguen, por tanto, al dueño de la mies que envíe trabajadores a sus campos”.
Después, llamando a sus doce discípulos, les dio poder para expulsar a los espíritus impuros y curar toda clase de enfermedades y dolencias. Les dijo: “Vayan en busca de las ovejas perdidas de la casa de Israel. Vayan y proclamen por el camino que ya se acerca el Reino de los cielos. Curen a los leprosos y demás enfermos; resuciten a los muertos y echen fuera a los demonios. Gratuitamente han recibido este poder; ejérzanlo, pues, gratuitamente”.

Palabra del Señor.

Medita lo que Dios te dice en el Evangelio.

Jesús, tu testimonio de generosidad, de ese «dar», me sacude. Tú, Dios venido al mundo, poseedor de tantos dones, de los que no quisiste disponer sino obsequiar, te volviste pobre entre los pobres.
Gratis de Ti, gratis desde tu corazón he recibido tanto. Tan sólo el don de los sentidos, como la vista, para contemplar lo bello de este mundo, para mirar lo que puedo renovar, o para mirar una persona cara a cara, para percibir una sonrisa; el don del tacto, y aunque tan sólo fuese para palpar algo sencillo ¡como una fruta!, o para consolar con una palmada, dar la mano a alguien, o para acariciar; el don del olfato, del gusto… ¡Doy tantos dones por sobreentendidos! ¡Como si se explicasen solos!, como si no hubiera un donador, como si no hubiese un padre bueno.
Mis amigos, mi familia, mi trabajo, mis estudios, incluso mis problemas (que son oportunidades para amar más puramente)… y gratis todo a fin de cuentas, Jesús. Ojalá contemplara más frecuentemente cuánto he recibido por tu amor, y así quizá mi corazón cambiaría: no me sentiría como si fuera yo mismo quien se da las cosas, como si fuese yo el dueño de cada una de ellas. Pues poseo tantos tesoros, pero los poseo en mi vasija de barro, que soy yo.
Todo don, todo obsequio de tu mano, no he de conservarlo para mí, sino orientarlo siempre hacia la eternidad.

«Nuestra vida está totalmente segura en las manos de Jesús y del Padre, que son una sola cosa: un único amor, una única misericordia, reveladas de una vez y para siempre en el sacrificio de la cruz. Para salvar a las ovejas perdidas que somos todos nosotros, el Pastor se hizo cordero y se dejó inmolar para tomar sobre sí y quitar el pecado del mundo. De esta manera Él nos ha dado la vida, pero la vida en abundancia.»
(Homilía de S.S. Francisco, 17 de abril de 2016).

Diálogo con Cristo

Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito

Proponte uno personal. El que más amor implique en respuesta al Amado… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy me detendré un instante, en silencio, para pensar de qué te podría dar gracias, Jesús.

Despedida

Te damos gracias, Señor, por todos tus beneficios, a Ti que vives y reinas por los siglos de los siglos.

Amén.

¡Cristo, Rey nuestro!

¡Venga tu Reino!

Virgen prudentísima, María, Madre de la Iglesia.

Ruega por nosotros.

En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén.

 

de: http://www.regnumchristi.org/

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Estar atentos!

VATICANO, 17 Nov. 16 / 06:39 am (ACI).- En la homilía de la Misacelebrada en la Casa Santa Marta, en el Vaticano, el Papa Francisco recordó la escena del Evangelio en la que Jesús llora al contemplar la ciudad de Jerusalén, y señaló que el Señor nos visita cada día, por lo que tenemos que estar atentos para saber reconocerlo.

El Santo Padre señaló que lo que genera dolor en el corazón de Jesús es la “historia de infidelidad” de su pueblo, una “historia de no reconocer las caricias de Dios, el amor de Dios, de un Dios enamorado que te busca, que quiere que tú seas feliz”.

En aquel momento, ante la Ciudad Santa, “Jesús vio lo que le esperaba como Hijo. Y pensó: ‘Este pueblo no ha reconocido el tiempo en el que he venido a visitarlo’. Este drama no es algo que pertenezca solo a la historia, algo que terminó con Jesús. Es el drama de cada día. Incluso es mi drama. Podemos preguntarnos cada uno de nosotros: ‘¿Reconozco el tiempo en el que me han visitado? ¿Me visita Dios?’”.

Cada uno de nosotros puede caer con frecuenciaen el pecado del pueblo de Israel”, advirtió el Santo Padre. Podemos caer “en el mismo pecado de Jerusalén: no reconocer el tiempo en el cual hemos sido visitados”.

Francisco explicó que “cada día el Señor te hace una visita, cada día llama a nuestra puerta. Debemos aprender a reconocer esa llamada para no terminar en esa situación tan dolorosa”. El Papa invitó a los presentes a preguntarse si acaso “¿he sentido alguna invitación, alguna inspiración para seguir a Jesús más de cerca, para hacer una obra de caridad, para rezar un poco más?”.

“Jesús llora no solo por Jerusalén, sino por todos nosotros”, explicó, y aseguró que el Señor “da su vida para que seamos capaces de darnos cuenta de su visita”.

El Papa finalizó la homilía recordando una frase “muy fuerte” de San Agustín, quien decía “‘¡Tengo miedo de Dios, de Jesús, cuando pasa!’. Pero, ¿de qué tiene miedo San Agustín? ‘¡De no reconocerlo!’. Si no estás atento a tu corazón, nunca sabrás si Jesús te está visitando o no”.

de https://www.aciprensa.com/noticias/papa-francisco-jesus-llama-cada-dia-a-tu-puerta-sabes-reconocerlo-63791/

 

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El poder de la alegría

Trabajar durante casi dos décadas en plena Vía della Conciliazione a pocos metros de la casa del Papa ofrece una perspectiva sobre el mundo y el hombre que solo unos pocos tienen al alcance de su mano. Esa cercanía diaria al Santo Padre es lo que ha llevado a nuestro corresponsal de ABC en el Vaticano, Juan Vicente Boo, a publicar «El Papa de la alegría» (Espasa), «el primer libro global sobre Francisco y su Pontificado».

Como antiguo corresponsal en Nueva York y Bruselas, Juan Vicente Boo analiza en su publicación «el enorme impacto mundial» del primer Pontífice latinoamericano y cómo su personalidad atractiva y alegre ha permitido a este cardenal «del fin del mundo» ser el primer Papa invitado a hablar ante el Congreso de EE.UU., lograr un acuerdo contra el calentamiento global o reconciliar a Cuba y EE.UU., entre otras cosas. «Para entender lo que hace Francisco es necesario conocer el origen de las guerras que causan el mayor número de refugiados de la historia; comprender la pelea interna que hay dentro del Islam y que él mismo intenta calmar y también las raíces de la crisis económica que estamos viviendo o cómo hemos llegado a calentar el planeta y provocar un cambio climático», explica Boo a ABC.

«Para entender lo que hace Francisco es necesario conocer el origen de las guerras, la pelea interna que en el Islam y las raíces de la crisis económica que estamos viviendo»

Sin embargo, para un periodista que durante muchos años ha visto funcionar, «en tiempo real y desde dentro, sistemas económicos, ejércitos, alianzas militares y naciones», el legado más importante de Francisco es «haber mejorado nuestros corazones y hacerlos más humanos». «Nos hace sonreír y esto es un favor impagable», señala Boo, quien recuerda en su libro que si «miras al mundo desde la OTAN ves ejércitos, bombarderos y misiles. Si miras desde la Unión Europea ves potencias económicas y mercados. Desde Naciones Unidas ves Estados. Desde el Vaticano, en cambio, ves personas».

papa-francisco-manosEse es el retrato que mejor describe a Francisco. Un hombre que ha sabido encontrar en la alegría «la mejor palanca para la renovación de la Iglesia y de las personas», sostiene el autor. «A él la alegría le da fuerzas, le da alas y ha conseguido que sea contagiosa». El extracto del libro, que aquí adelantamos, lo demuestra.

Maestro de la comunicación

«Benedicto XVI era un Papa “para leer”. Francisco es un Papa “para ver y escuchar”. La transcripción de sus palabras en un periódico se queda siempre corta. Es necesario ver su rostro —sonriente, preocupado, pícaro o bromista— para entender lo que quiere decir. Hay que escuchar atentamente las inflexiones de su voz para entender el significado de su lenguaje cercano, de la calle. En cierto modo, es un Papa “radiofónico”».

Lenguaje de los gestos

«Juan Pablo II había enseñado que el lenguaje más universal es el de los gestos: arrodillarse en el suelo para besar la tierra al bajar de la escalerilla del avión, visitar en la cárcel al asesino a sueldo que había intentado matarle a tiros en la plaza de San Pedro

«El Papa nos hace sonreír y esto es un favor impagable»

Francisco sigue esa escuela, acentuando otro lenguaje universal, el del cariño, y sabiendo que nada arrastra tanto como el ejemplo. Con independencia del cargo, la autoridad moral viene de la coherencia entre lo que una persona dice y lo que hace. El Papa argentino —en muchos aspectos, piamontés—, no aconseja o no pide casi nada que no haya hecho personalmente a lo largo de su azarosa vida».

Una persona corriente

«Francisco quiere a las personas corrientes porque se siente uno más. No está subido mentalmente a ningún pedestal. En cada vuelo internacional, el Papa no sólo nos saluda uno a uno a los periodistas. Saluda también a los pilotos, a los mecánicos, a las azafatas… Durante el viaje hacia La Habana y México, una azafata de Alitalia tenía una curiosidad y le hizo una pregunta.

—¿Es cierto que a usted le gustaría ser una persona corriente?

—Yo soy una persona corriente— le respondió sonriendo el Papa».

La diplomacia del encuentro

Francisco «dejó estupefactos a los diplomáticos frenando en seco el plan de bombardeos masivos de EE.UU. en Siria con una vela de oración en la plaza de San Pedro y una carta a Vladimir Putin. Logró impulsar, en el más estricto secreto, la reconciliación entre Cuba y EE.UU., recibiendo el cálido agradecimiento simultáneo de los presidentes Raúl Castro y Barack Obama.

En 2015, mediante una encíclica ecológica, un discurso en Naciones Unidas y una cadena de llamamientos a la responsabilidad, contribuía decisivamente al éxito de la Cumbre de París para hacer frente al reto del calentamiento global. Y todo sin levantar la voz. Parafraseando a Arquímedes se podría decir que, con la palanca de la ternura, Francisco lograba mover el mundo».

Liderazgo en tiempos difíciles

«Poner orden, disciplina y espíritu de servicio allí donde faltan es una tarea ingrata que requiere dotes especiales. Viendo su modo de actuar, pasado y presente, está claro que Francisco las tiene. Y es muy probable que consiga sacar adelante su profunda reforma, a pesar de las dificultades.

Casi siempre, en cada momento decisivo de la historia, la Iglesia ha tenido el papa que necesitaba. Si en el cónclave del 2013 los cardenales hubiesen elegido para poner orden en la Curia vaticana a una persona metódica como un reloj suizo, probablemente a estas alturas estaría ya muerta de agotamiento… o habría renunciado.

Su legado más importante es «haber mejorado nuestros corazones y hacerlos más humanos»

Francisco, en cambio, no tiene miedo de nadar en aguas turbulentas. A moverse entre el desorden, a trabajar con colaboradores imperfectos e incluso traicioneros, como han demostrado ser algunos. Y su resistencia es proverbial. Tiene experiencia y está curtido, pues ha tenido que poner orden en circunstancias difíciles. Como joven provincial de los jesuitas en Argentina, salvó la vida a docenas de personas en peligro de arresto, tortura o muerte a manos de una Junta Militar que asesinó sin juicio a unas 30.000 personas, los llamados eufemísticamente “desaparecidos”».

Amistad interreligiosa

«Como todos los papas desde el Concilio Vaticano II, Francisco vuelca una gran energía en dos frentes sólo aparentemente “exteriores” a la Iglesia: la unidad con las otras Iglesias cristianas, y la convivencia con las demás religiones. Avanza rápido en ambos apoyándose sobre todo en un elemento muy sencillo: la amistad personal. Y, también, en un cambio de estrategia que tiene dos aspectos.

Ante todo, dejar de lado debates teológicos interminables que llevaban siglos en callejones sin salida y solo servían para cultivar enemistades. El cristianismo consiste en creer, pero también en actuar, sobre todo al servicio del prójimo. Ese punto, olvidado por algunos, permite trabajar codo a codo con los demás cristianos sin necesidad de discutir sobre arabescos teológicos. En segundo lugar, dar mayor protagonismo a los fieles de a pie. El ejemplo de amistad visible entre los líderes de cada confesión es importante. Pero son las personas corrientes quienes crean la unidad cotidiana con la familia evangélica, ortodoxa o judía de la casa de al lado».

Cuatro horas de oración

«El “padre Jorge”, como sigue presentándose cuando llama por teléfono a sus amigos es, ante todo, un sacerdote. Su espiritualidad es la de un buen jesuita, volcado en ayudar a las almas a conocer a Dios y acercarse a Él con la enorme sabiduría y experiencia de los “Ejercicios espirituales”. La espiritualidad de Francisco se entreteje con su jornada diaria, que incluye cuatro horas de oración, nueve horas de trabajo, y encuentros con docenas de personas. En un día “normal”, más de un centenar».

 

de http://www.abc.es/sociedad/abci-francisco-y-poder-alegria-201611140139_noticia.html

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Argentina: aumento de 1,4 millones de pobres en los tres primeros meses de 2016

El presbítero José María “Pepe” Di Paola, quien trabaja en la pastoral de villas de emergencia en el partido bonaerense de San Martín, afirmó que los datos de la Universidad Católica Argentina (UCA), que alertan sobre un aumento de 1,4 millones de pobres en los tres primeros meses de 2016, son “comprobables”, y advirtió que en poco tiempo se “dio un giro hacia la pobreza muy grande”.

“Siempre que alertó la UCA lo hemos comprobado y esta vez también. No es una cosa novedosa. En esta entrega que ha hecho la UCA se ha mostrado que en poco tiempo, en pocos meses, se ha hecho un giro hacia la pobreza muy grande. Son muchos escalones que se han bajado, y cuando se bajan escalones, es mucha la gente que queda afuera del sistema”, aseveró.

El padre Di Paola consideró que “lo importante es que el que gobierna y toda la sociedad asuma esto como un dato que ayude a rever muchas cosas, y también a pensar cuáles tienen que ser los caminos para superar la pobreza”.

El sacerdote hizo estas declaraciones a la prensa tras participar, en la UCA, de un panel sobre “Trata de personas y narcotráfico: Esclavos del siglo XXI”, en el marco del I Congreso Mundial de Diálogo Intercultural e Interreligioso, “Una senda hacia la paz”.

“El problema de la droga va creciendo cada vez más, la fuerza del narcotráfico es muy potente y la balanza está muy desequilibrada”, dijo.

“Necesitamos todos juntos tener una agenda común porque hay una diferencia muy grande, y creo que los narcotraficantes se aprovechan cuando encuentran sociedades individualistas o divididas. Lo más interesante es vencer el individualismo, y que desde nuestros credos podamos apelar a una mirada comunitaria de la sociedad”, concluyó.

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Un viaje marcado por la tristeza

22753El papa Francisco concluyó su visita a la isla griega de Lesbos. En la ceremonia de despedida tuvo lugar en el aeropuerto de Mitilene, el Santo Padre firmó, a pedido del alcalde de Lesbos, el libro de los huéspedes de honor. Le siguió otro encuentro breve con el primer ministro Alexis Sipras y una pequeña ceremonia de despedida. De esta manera el pontífice concluyó “un viaje marcado por la tristeza”, como él mismo lo definió. Un viaje breve pero muy simbólico, con un objetivo humanitario, pero también ecuménico en torno al tema de la inmigración.

El director de la oficina de prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi SJ, señaló que el Papa quiso realizar un gesto de acogida hacia los refugiados, acompañando a Roma en el mismo avión en que viaja, a tres familias de refugiados sirios, 12 personas en total, de los cuales 6 menores.

Se trata de personas que estaban en los campos de refugiados de Lesbos antes del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía. Todos los miembros de las tres familias son musulmanes. Dos familias llegan desde Damasco, otra de Deir Azzor, zona ocupada por el ISIS. Sus casas fueron bombardeadas.

La iniciativa del Papa se realiza a través de la gestión de la Secretaría de Estado de la Santa Sede con las autoridades competentes, griegas e italianas. El portavoz explicó también que el alojamiento y mantenimiento de las tres familias estarán a cargo del Vaticano. En cambio la hospitalidad inicial será dada por la Comunidad San Egidio.

El vuelo llegó al aeropuerto romano de Ciampino a las 15.45 hora de Roma

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El Mediterráneo no debe ser una tumba

El papa Francisco llegó esta mañana a la isla de Lesbos, donde fue recibido en el aeropuerto de Mitilene por el presidente del Consejo de Ministros griego Alexis Tsipras. Dieron la bienvenida al Santo Padre el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé y el Arzobispo de Atenas y de toda Grecia Jerónimo II.

Durante el vuelo, Francisco, junto con todos los que le acompañan en su visita a Lesbos, tanto el séquito como los periodistas, envió al Papa emérito Benedicto XVI su felicitación más afectuosa y cordial con motivo de su 89 cumpleaños, pidiendo al Señor que siga bendiciendo su precioso servicio de cercanía y oración por toda la Iglesia.

Además, departiendo con los periodistas, el Santo Padre dijo que el viaje a Lesbos era diferente de los que había hecho hasta ahora. “En los viajes apostólicos -señaló -hacemos tantas cosas: vemos a la gente, hablamos…nos sentimos alegres por los encuentros. Este es un viaje marcado por la tristeza; esto es importante. Es un viaje triste. Vamos al encuentro de la catástrofe humanitaria más grande tras la Segunda Guerra Mundial. Vamos al encuentro -y lo veremos- de tanta gente que sufre, que no sabe donde ir, que ha tenido que escaparse. E iremos también a un cementerio: el mar. Tanta gente se ha ahogado allí. Lo digo no para amargaros y no por amargura, sino para que vuestro trabajo de hoy pueda transmitir a los medios de comunicación el estado de ánimo con que hago este viaje. Gracias por acompañarme”.

En el aeropuerto y en su breve encuentro en privado con el primer ministro Tsipras, el tema principal fue la crisis de los refugiados y migrantes, y más en detalle la situación en la isla de Lesbos. Se reiteró que dicha crisis es un problema europeo e internacional que exige una respuesta comprensiva que respete las leyes europeas e internacionales. El Papa ha manifestado su aprecio por la actitud tan humana del pueblo griego que, a pesar de su dura situación económica, ha demostrado solidaridad y compromiso con los valores universales. También se puso de relieve la necesidad de proteger a las personas que ponen en peligro sus vidas atravesando el mar Egeo y el Mediterráneo combatiendo las redes de tráfico de seres humanos, excluyendo las rutas peligrosas y poniendo a punto procedimientos seguros de reasentamiento.

Después de unos minutos de coloquio en privado, el Papa Francisco, el arzobispo Jerónimo II y el patriarca Bartolomé se trasladaron en minibus al campo de refugiados Moria, que alberga alrededor de 2.500 personas que solicitan asilo. Esperaban a los tres líderes religiosos 150 menores de edad residentes en el campo, a los que saludaron con gran afecto para entrar, acto seguido, en el patio donde tiene lugar el registro de los refugiados. Allí, en una gran tienda de campaña, el Papa, el Patriarca y el Arzobispo saludaron personalmente a 250 hombres y mujeres acogidos en Moira, que les contaron los detalles de sus viajes, sus problemas y sus esperanzas.

Finalizado el emocionante encuentro, subió al podio en primer lugar el arzobispo Jerónimo que en su discurso manifestó el deseo de que desde la isla de Lesbos comenzase “un movimiento mundial de sensibilización para cambiar la situación actual por parte de aquellos que tienen en sus manos el destino de las naciones y para devolver la paz y la seguridad a cada casa, a cada familia y a cada ciudadano…No necesitamos muchas palabras. Solamente los que han cruzado su mirada con la de los pequeños que hemos encontrado en los campos de refugiados reconocerán inmediata y totalmente la bancarrota de la humanidad y de la solidaridad que Europa ha demostrado en estos últimos años a estas personas y no solamente a ellos.

“!La Iglesia de Grecia -añadió- y yo personalmente lloramos las demasiadas vidas perdidas en el Egeo. Ya hemos hecho tanto, y seguiremos haciéndolo, para enfrentar esta crisis de refugiados, tanto cuanto nos permita nuestra capacidad. Quisiera concluir esta declaración presentando una sola petición, un solo llamamiento, una sola provocación: que las agencias de las Naciones Unidas, con su gran experiencia, hagan frente finalmente a esta trágica situación que estamos viviendo. Espero no ver nunca más niños tirados en las orillas del Egeo. Espero volver a verlos pronto en estos mismos lugares, gozando serenos de su infancia.”

A continuación tomó la palabra el Patriarca Bartolomé :”El Mediterráneo no debe ser una tumba -exclamó- se trata de un lugar de vida, de una encrucijada de caminos de culturas y de civilizaciones, de un lugar de intercambio y de diálogo. Para volver a descubrir su vocación originaria, el “Mare Nostrum”, y con más precisión, el mar Egeo, donde nos reunimos hoy, debe convertirse en un mar de paz. Recemos para que los conflictos en Oriente Medio, que están en la raíz de la crisis de los emigrantes, cesen rápidamente y que se restablezca la paz. Recemos por todos los pueblos de esta región. En particular hago hincapié en la dramática situación que viven los cristianos en Oriente Medio, así como otras minorías étnicas y religiosas de la región, que necesitan acciones urgentes si no queremos que desaparezcan”.

Por último, el papa Francisco se dirigió a los presentes con estas palabras:”Vine aquí para estar con ustedes y quisiera deciros que no están solos. En estas semanas y meses, han sufrido mucho en su búsqueda de una vida mejor. Muchos de ustedes se vieron obligados a huir de situaciones de conflicto y persecución, sobre todo por el bien de sus hijos, por sus pequeños. Han hecho grandes sacrificios por sus familias. Conocen el sufrimiento de dejar todo lo que aman y, quizás lo más difícil, no saber qué les deparará el futuro. Son muchos los que como ustedes aguardan en campos o ciudades, con la esperanza de construir una nueva vida en este Continente”.

“He venido aquí con mis hermanos, el Patriarca Bartolomé y el Arzobispo Jerónimo, sencillamente para estar con ustedes y escuchar sus historias -añadió emocionado- Hemos venido para atraer la atención del mundo ante esta grave crisis humanitaria y para implorar la solución de la misma. Como hombres de fe, deseamos unir nuestras voces para hablar abiertamente en su nombre. Esperamos que el mundo preste atención a estas situaciones de necesidad trágica y verdaderamente desesperadas, y responda de un modo digno de nuestra humanidad común.

“Dios creó la humanidad para ser una familia; cuando uno de nuestros hermanos y hermanas sufre, todos estamos afectados. Todos sabemos por experiencia con qué facilidad algunos ignoran los sufrimientos de los demás o, incluso, llegan a aprovecharse de su vulnerabilidad. Pero también somos conscientes -subrayó- de que estas crisis pueden despertar lo mejor de nosotros. Lo han comprobado con ustedes mismos y con el pueblo griego, que respondió generosamente a sus necesidades a pesar de sus propias dificultades. También lo han visto en muchas personas, especialmente en los jóvenes provenientes de toda Europa y del mundo que han venido para ayudarlos. Sí, todavía queda mucho por hacer. Pero demos gracias a Dios porque nunca nos deja solos en nuestro sufrimiento. Siempre hay alguien que puede extender la mano para ayudarnos”.

“Este es el mensaje que os quiero dejar hoy: ¡No perdáis la esperanza! -exclamó el Pontífice- El mayor don que nos podemos ofrecer es el amor: una mirada misericordiosa, la solicitud para escucharnos y entendernos, una palabra de aliento, una oración. Ojalá que puedan intercambiar mutuamente este don. A nosotros, los cristianos, nos gusta contar el episodio del Buen Samaritano, un forastero que vio un hombre en necesidad e inmediatamente se detuvo para ayudarlo. Para nosotros, es una parábola sobre la misericordia de Dios, que se ofrece a todos, porque Dios es «todo misericordia». Es también una llamada para mostrar esa misma misericordia a los necesitados. Ojalá que todos nuestros hermanos y hermanas en este Continente, como el Buen Samaritano, vengan a ayudarlos con aquel espíritu de fraternidad, solidaridad y respeto por la dignidad humana, que los ha distinguido a lo largo de la historia”.

“Queridos hermanos y hermanas -concluyó Francisco- que Dios los bendiga a todos y, de modo especial, a sus hijos, a los ancianos y aquellos que sufren en el cuerpo y en el espíritu. Los abrazo a todos con afecto. Sobre ustedes y quienes os acompañan, invoco los dones divinos de fortaleza y paz”

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Las vocaciones, una necesidad muy fuerte de la iglesia

En el cuarto domingo de Pascua reflexionamos y rezamos, pidiendo al ‘dueño de los sembrados’ que envíe muchos trabajadores para la cosecha”, expresaron el arzobispo de Mendoza, monseñor Carlos María Franzini, y el obispo auxiliar, monseñor Dante Gustavo Braida en su mensaje para la Jornada del Buen Pastor.

“Se trata de una exhortación de Jesús cuya necesidad y urgencia sentimos muy fuerte en toda la Iglesia y, también, en la Iglesia de Mendoza”, aseguraron.

Luego, en el marco del Año de la Misericordia, que propone ser “Misericordiosos como el Padre”, invitaron a vivir las obras de misericordia corporales y espirituales. “Se trata de una invitación que nos incumbe a todos los hijos de la Iglesia. Cada uno, desde su lugar, está llamado a vivir en esta actitud, que manifiesta la ternura y cercanía de Dios para con su pueblo y que se expresa en gestos muy concretos”, dijeron.

Sin embargo, “esta actitud no se improvisa ni es fruto de nuestro solo esfuerzo humano… Necesitamos dejarnos fascinar por su amor para poder llegar a decir con la misma convicción de San Pablo: “me amó y se entregó por mí”, afirmaron.

A continuación invitaron a los jóvenes a cuestionarse sobre el llamado y la “respuesta al Dios que nos ama desde toda la eternidad y nos ha pensado para una misión”.

“En un mundo marcado por la indiferencia, la competencia o la violencia, ¡qué llena de sentido es una vida que se la vive queriendo manifestar la misericordia de Dios a los hermanos! Como al joven del Evangelio, también a ustedes -chicos, chicas- Jesús los mira con amor y les propone que lo sigan para ser con Él, “rostros de la misericordia” del Padre. El sacerdote, la consagrada, el consagrado, el misionero, revelan de manera singular este rostro y –ciertamente- Jesús cuenta con muchos de ustedes para esta misión”, expresaron.

¿Seremos capaces de seguir al Señor o seguiremos nuestro propio camino, estrecho y egoísta de felicidad?”, interpelaron.

Finalmente, pidieron que este Año Jubilar se celebre el Domingo del Buen Pastor “pidiéndole la gracia de ser ‘misericordiosos como el Padre’”, y que los jóvenes no sean indiferentes a su mirada tierna y comprometedora.

“Las vocaciones de especial consagración son un don de Dios para todos. Para que estas vocaciones broten y se desarrollen se requiere la generosa respuesta de quien es llamado y, a la vez, la oración, la responsabilidad y el trabajo de toda la comunidad. Que el Buen Pastor y nuestra Madre del Rosario, nos enseñen a responder como ellos lo han hecho”, concluyeron.

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