Argentina: aumento de 1,4 millones de pobres en los tres primeros meses de 2016

El presbítero José María “Pepe” Di Paola, quien trabaja en la pastoral de villas de emergencia en el partido bonaerense de San Martín, afirmó que los datos de la Universidad Católica Argentina (UCA), que alertan sobre un aumento de 1,4 millones de pobres en los tres primeros meses de 2016, son “comprobables”, y advirtió que en poco tiempo se “dio un giro hacia la pobreza muy grande”.

“Siempre que alertó la UCA lo hemos comprobado y esta vez también. No es una cosa novedosa. En esta entrega que ha hecho la UCA se ha mostrado que en poco tiempo, en pocos meses, se ha hecho un giro hacia la pobreza muy grande. Son muchos escalones que se han bajado, y cuando se bajan escalones, es mucha la gente que queda afuera del sistema”, aseveró.

El padre Di Paola consideró que “lo importante es que el que gobierna y toda la sociedad asuma esto como un dato que ayude a rever muchas cosas, y también a pensar cuáles tienen que ser los caminos para superar la pobreza”.

El sacerdote hizo estas declaraciones a la prensa tras participar, en la UCA, de un panel sobre “Trata de personas y narcotráfico: Esclavos del siglo XXI”, en el marco del I Congreso Mundial de Diálogo Intercultural e Interreligioso, “Una senda hacia la paz”.

“El problema de la droga va creciendo cada vez más, la fuerza del narcotráfico es muy potente y la balanza está muy desequilibrada”, dijo.

“Necesitamos todos juntos tener una agenda común porque hay una diferencia muy grande, y creo que los narcotraficantes se aprovechan cuando encuentran sociedades individualistas o divididas. Lo más interesante es vencer el individualismo, y que desde nuestros credos podamos apelar a una mirada comunitaria de la sociedad”, concluyó.

Dejar un comentario

Un viaje marcado por la tristeza

22753El papa Francisco concluyó su visita a la isla griega de Lesbos. En la ceremonia de despedida tuvo lugar en el aeropuerto de Mitilene, el Santo Padre firmó, a pedido del alcalde de Lesbos, el libro de los huéspedes de honor. Le siguió otro encuentro breve con el primer ministro Alexis Sipras y una pequeña ceremonia de despedida. De esta manera el pontífice concluyó “un viaje marcado por la tristeza”, como él mismo lo definió. Un viaje breve pero muy simbólico, con un objetivo humanitario, pero también ecuménico en torno al tema de la inmigración.

El director de la oficina de prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi SJ, señaló que el Papa quiso realizar un gesto de acogida hacia los refugiados, acompañando a Roma en el mismo avión en que viaja, a tres familias de refugiados sirios, 12 personas en total, de los cuales 6 menores.

Se trata de personas que estaban en los campos de refugiados de Lesbos antes del acuerdo entre la Unión Europea y Turquía. Todos los miembros de las tres familias son musulmanes. Dos familias llegan desde Damasco, otra de Deir Azzor, zona ocupada por el ISIS. Sus casas fueron bombardeadas.

La iniciativa del Papa se realiza a través de la gestión de la Secretaría de Estado de la Santa Sede con las autoridades competentes, griegas e italianas. El portavoz explicó también que el alojamiento y mantenimiento de las tres familias estarán a cargo del Vaticano. En cambio la hospitalidad inicial será dada por la Comunidad San Egidio.

El vuelo llegó al aeropuerto romano de Ciampino a las 15.45 hora de Roma

Dejar un comentario

El Mediterráneo no debe ser una tumba

El papa Francisco llegó esta mañana a la isla de Lesbos, donde fue recibido en el aeropuerto de Mitilene por el presidente del Consejo de Ministros griego Alexis Tsipras. Dieron la bienvenida al Santo Padre el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé y el Arzobispo de Atenas y de toda Grecia Jerónimo II.

Durante el vuelo, Francisco, junto con todos los que le acompañan en su visita a Lesbos, tanto el séquito como los periodistas, envió al Papa emérito Benedicto XVI su felicitación más afectuosa y cordial con motivo de su 89 cumpleaños, pidiendo al Señor que siga bendiciendo su precioso servicio de cercanía y oración por toda la Iglesia.

Además, departiendo con los periodistas, el Santo Padre dijo que el viaje a Lesbos era diferente de los que había hecho hasta ahora. “En los viajes apostólicos -señaló -hacemos tantas cosas: vemos a la gente, hablamos…nos sentimos alegres por los encuentros. Este es un viaje marcado por la tristeza; esto es importante. Es un viaje triste. Vamos al encuentro de la catástrofe humanitaria más grande tras la Segunda Guerra Mundial. Vamos al encuentro -y lo veremos- de tanta gente que sufre, que no sabe donde ir, que ha tenido que escaparse. E iremos también a un cementerio: el mar. Tanta gente se ha ahogado allí. Lo digo no para amargaros y no por amargura, sino para que vuestro trabajo de hoy pueda transmitir a los medios de comunicación el estado de ánimo con que hago este viaje. Gracias por acompañarme”.

En el aeropuerto y en su breve encuentro en privado con el primer ministro Tsipras, el tema principal fue la crisis de los refugiados y migrantes, y más en detalle la situación en la isla de Lesbos. Se reiteró que dicha crisis es un problema europeo e internacional que exige una respuesta comprensiva que respete las leyes europeas e internacionales. El Papa ha manifestado su aprecio por la actitud tan humana del pueblo griego que, a pesar de su dura situación económica, ha demostrado solidaridad y compromiso con los valores universales. También se puso de relieve la necesidad de proteger a las personas que ponen en peligro sus vidas atravesando el mar Egeo y el Mediterráneo combatiendo las redes de tráfico de seres humanos, excluyendo las rutas peligrosas y poniendo a punto procedimientos seguros de reasentamiento.

Después de unos minutos de coloquio en privado, el Papa Francisco, el arzobispo Jerónimo II y el patriarca Bartolomé se trasladaron en minibus al campo de refugiados Moria, que alberga alrededor de 2.500 personas que solicitan asilo. Esperaban a los tres líderes religiosos 150 menores de edad residentes en el campo, a los que saludaron con gran afecto para entrar, acto seguido, en el patio donde tiene lugar el registro de los refugiados. Allí, en una gran tienda de campaña, el Papa, el Patriarca y el Arzobispo saludaron personalmente a 250 hombres y mujeres acogidos en Moira, que les contaron los detalles de sus viajes, sus problemas y sus esperanzas.

Finalizado el emocionante encuentro, subió al podio en primer lugar el arzobispo Jerónimo que en su discurso manifestó el deseo de que desde la isla de Lesbos comenzase “un movimiento mundial de sensibilización para cambiar la situación actual por parte de aquellos que tienen en sus manos el destino de las naciones y para devolver la paz y la seguridad a cada casa, a cada familia y a cada ciudadano…No necesitamos muchas palabras. Solamente los que han cruzado su mirada con la de los pequeños que hemos encontrado en los campos de refugiados reconocerán inmediata y totalmente la bancarrota de la humanidad y de la solidaridad que Europa ha demostrado en estos últimos años a estas personas y no solamente a ellos.

“!La Iglesia de Grecia -añadió- y yo personalmente lloramos las demasiadas vidas perdidas en el Egeo. Ya hemos hecho tanto, y seguiremos haciéndolo, para enfrentar esta crisis de refugiados, tanto cuanto nos permita nuestra capacidad. Quisiera concluir esta declaración presentando una sola petición, un solo llamamiento, una sola provocación: que las agencias de las Naciones Unidas, con su gran experiencia, hagan frente finalmente a esta trágica situación que estamos viviendo. Espero no ver nunca más niños tirados en las orillas del Egeo. Espero volver a verlos pronto en estos mismos lugares, gozando serenos de su infancia.”

A continuación tomó la palabra el Patriarca Bartolomé :”El Mediterráneo no debe ser una tumba -exclamó- se trata de un lugar de vida, de una encrucijada de caminos de culturas y de civilizaciones, de un lugar de intercambio y de diálogo. Para volver a descubrir su vocación originaria, el “Mare Nostrum”, y con más precisión, el mar Egeo, donde nos reunimos hoy, debe convertirse en un mar de paz. Recemos para que los conflictos en Oriente Medio, que están en la raíz de la crisis de los emigrantes, cesen rápidamente y que se restablezca la paz. Recemos por todos los pueblos de esta región. En particular hago hincapié en la dramática situación que viven los cristianos en Oriente Medio, así como otras minorías étnicas y religiosas de la región, que necesitan acciones urgentes si no queremos que desaparezcan”.

Por último, el papa Francisco se dirigió a los presentes con estas palabras:”Vine aquí para estar con ustedes y quisiera deciros que no están solos. En estas semanas y meses, han sufrido mucho en su búsqueda de una vida mejor. Muchos de ustedes se vieron obligados a huir de situaciones de conflicto y persecución, sobre todo por el bien de sus hijos, por sus pequeños. Han hecho grandes sacrificios por sus familias. Conocen el sufrimiento de dejar todo lo que aman y, quizás lo más difícil, no saber qué les deparará el futuro. Son muchos los que como ustedes aguardan en campos o ciudades, con la esperanza de construir una nueva vida en este Continente”.

“He venido aquí con mis hermanos, el Patriarca Bartolomé y el Arzobispo Jerónimo, sencillamente para estar con ustedes y escuchar sus historias -añadió emocionado- Hemos venido para atraer la atención del mundo ante esta grave crisis humanitaria y para implorar la solución de la misma. Como hombres de fe, deseamos unir nuestras voces para hablar abiertamente en su nombre. Esperamos que el mundo preste atención a estas situaciones de necesidad trágica y verdaderamente desesperadas, y responda de un modo digno de nuestra humanidad común.

“Dios creó la humanidad para ser una familia; cuando uno de nuestros hermanos y hermanas sufre, todos estamos afectados. Todos sabemos por experiencia con qué facilidad algunos ignoran los sufrimientos de los demás o, incluso, llegan a aprovecharse de su vulnerabilidad. Pero también somos conscientes -subrayó- de que estas crisis pueden despertar lo mejor de nosotros. Lo han comprobado con ustedes mismos y con el pueblo griego, que respondió generosamente a sus necesidades a pesar de sus propias dificultades. También lo han visto en muchas personas, especialmente en los jóvenes provenientes de toda Europa y del mundo que han venido para ayudarlos. Sí, todavía queda mucho por hacer. Pero demos gracias a Dios porque nunca nos deja solos en nuestro sufrimiento. Siempre hay alguien que puede extender la mano para ayudarnos”.

“Este es el mensaje que os quiero dejar hoy: ¡No perdáis la esperanza! -exclamó el Pontífice- El mayor don que nos podemos ofrecer es el amor: una mirada misericordiosa, la solicitud para escucharnos y entendernos, una palabra de aliento, una oración. Ojalá que puedan intercambiar mutuamente este don. A nosotros, los cristianos, nos gusta contar el episodio del Buen Samaritano, un forastero que vio un hombre en necesidad e inmediatamente se detuvo para ayudarlo. Para nosotros, es una parábola sobre la misericordia de Dios, que se ofrece a todos, porque Dios es «todo misericordia». Es también una llamada para mostrar esa misma misericordia a los necesitados. Ojalá que todos nuestros hermanos y hermanas en este Continente, como el Buen Samaritano, vengan a ayudarlos con aquel espíritu de fraternidad, solidaridad y respeto por la dignidad humana, que los ha distinguido a lo largo de la historia”.

“Queridos hermanos y hermanas -concluyó Francisco- que Dios los bendiga a todos y, de modo especial, a sus hijos, a los ancianos y aquellos que sufren en el cuerpo y en el espíritu. Los abrazo a todos con afecto. Sobre ustedes y quienes os acompañan, invoco los dones divinos de fortaleza y paz”

Dejar un comentario

Las vocaciones, una necesidad muy fuerte de la iglesia

En el cuarto domingo de Pascua reflexionamos y rezamos, pidiendo al ‘dueño de los sembrados’ que envíe muchos trabajadores para la cosecha”, expresaron el arzobispo de Mendoza, monseñor Carlos María Franzini, y el obispo auxiliar, monseñor Dante Gustavo Braida en su mensaje para la Jornada del Buen Pastor.

“Se trata de una exhortación de Jesús cuya necesidad y urgencia sentimos muy fuerte en toda la Iglesia y, también, en la Iglesia de Mendoza”, aseguraron.

Luego, en el marco del Año de la Misericordia, que propone ser “Misericordiosos como el Padre”, invitaron a vivir las obras de misericordia corporales y espirituales. “Se trata de una invitación que nos incumbe a todos los hijos de la Iglesia. Cada uno, desde su lugar, está llamado a vivir en esta actitud, que manifiesta la ternura y cercanía de Dios para con su pueblo y que se expresa en gestos muy concretos”, dijeron.

Sin embargo, “esta actitud no se improvisa ni es fruto de nuestro solo esfuerzo humano… Necesitamos dejarnos fascinar por su amor para poder llegar a decir con la misma convicción de San Pablo: “me amó y se entregó por mí”, afirmaron.

A continuación invitaron a los jóvenes a cuestionarse sobre el llamado y la “respuesta al Dios que nos ama desde toda la eternidad y nos ha pensado para una misión”.

“En un mundo marcado por la indiferencia, la competencia o la violencia, ¡qué llena de sentido es una vida que se la vive queriendo manifestar la misericordia de Dios a los hermanos! Como al joven del Evangelio, también a ustedes -chicos, chicas- Jesús los mira con amor y les propone que lo sigan para ser con Él, “rostros de la misericordia” del Padre. El sacerdote, la consagrada, el consagrado, el misionero, revelan de manera singular este rostro y –ciertamente- Jesús cuenta con muchos de ustedes para esta misión”, expresaron.

¿Seremos capaces de seguir al Señor o seguiremos nuestro propio camino, estrecho y egoísta de felicidad?”, interpelaron.

Finalmente, pidieron que este Año Jubilar se celebre el Domingo del Buen Pastor “pidiéndole la gracia de ser ‘misericordiosos como el Padre’”, y que los jóvenes no sean indiferentes a su mirada tierna y comprometedora.

“Las vocaciones de especial consagración son un don de Dios para todos. Para que estas vocaciones broten y se desarrollen se requiere la generosa respuesta de quien es llamado y, a la vez, la oración, la responsabilidad y el trabajo de toda la comunidad. Que el Buen Pastor y nuestra Madre del Rosario, nos enseñen a responder como ellos lo han hecho”, concluyeron.

Dejar un comentario

José Sánchez del Río dio su vida en defensa de su fe

Entrevista al padre Luis Manuel Laureán LC sobre el futuro santo, asesinado el 10 de febrero de 1928 durante la persecución religiosa en México.

         

Portada del libro del P. Luis Laureán LC sobre el beato José Sánchez del Río

Portada del libro del P. Laureán sobre José Sánchez del Río

Víctima de la persecución religiosa impuesta por el más radical de los gobiernos anticlericales en la historia de México y testigo de salvajes asesinatos durante la Guerra Cristera, José Luis Sánchez del Río, tras ser apresado por su propio padrino en el mismo templo donde fue bautizado, fue brutalmente torturado y martirizado en el cementerio de su pueblo natal por su valerosa defensa de la Iglesia Católica. Antes de morir, cuando sus verdugos le preguntaron “¿qué mandas decir a tu padre?”, respondió: “Que nos veremos en el cielo, ¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!”. Tenía tan solo 14 años. El papa Francisco confirmó el martes que este niño será canonizado en el Vaticano el próximo 16 de octubre.

El padre Luis Manuel Laureán LC, paisano del beato, asegura en esta entrevista con ZENIT que el recuerdo y el ejemplo de Joselito le han ayudado y confirmado en su vocación sacerdotal. Para este religioso, el joven fue un buen cristiano que dio su vida en defensa de su fe. Además, el autor de una de las biografías más documentadas del pequeño mártir mexicano señala que la intercesión del futuro santo alcanzó la gracia de la conversión de alguno de sus verdugos, o al menos su arrepentimiento.

***

Mártir con catorce años. Así podría resumirse la vida de José Luis Sánchez del Río, quien será canonizado el próximo 16 de octubre, según acaba de anunciar la Santa Sede. Este joven beato mexicano era de Sahuayo, Michoacán. Es decir, comparten el mismo pueblo natal. ¿Cómo ha recibido la noticia?
— P. Laureán: Con enorme alegría. En cuanto supe la noticia, la reenvié. Muy pronto, en mi pueblo hubo repique de campanas, procesión, concelebración solemne de acción de gracias, “cuetes” (fuegos artificiales), fiesta y regocijo…

Seguro que le habrán venido muchos recuerdos a la cabeza.
— P. Laureán: Todos los niños de mi pueblo escuchamos la historia y la repetíamos de memoria; visitábamos el baptisterio de nuestra parroquia que fue su prisión y veíamos la pila bautismal en la que José Sánchez del Río había sido bautizado, como también todos nosotros. Recordé la casa de mi vecino, Rafael Gil “el Zamorano”; los juegos infantiles con su hijo, que es de mi edad; los caballos en el corral y las vacas lecheras, el rastrojo que les dábamos para comer. Recordé también las pistolas que vi en la mesa del “Zamorano”, sin saber entonces que el padre de mi amigo había participado como gendarme en el martirio de José Sánchez del Río, y menos imaginarme que le había disparado el tiro de gracia a Joselito cerca de la oreja derecha, como se puede comprobar mirando el cráneo con el orificio, reliquia de primer grado que se conserva en el relicario que guarda sus restos.

Usted ha escrito varios libros sobre este niño testigo de Cristo. Para alguien que no haya oído hablar de él, ¿quién era el futuro santo?
— P. Laureán: He publicado tres versiones de una biografía documentada. La primera en México, con un título sugestivo (Los gallos de Picazo o los derechos de Dios); porque el episodio de los gallos ha sido muy conocido y comentado en mi pueblo. Se trata de los tres gallos de pelea que guardaba el cacique y diputado Rafael Picazo dentro de la iglesia convertida en cuartel, cuadra, salón de fiestas y borracheras; y que campaban cerca del altar manchando con sus excrementos el presbiterio, el altar, las repisas del retablo, el comulgatorio. José, en un arranque de adolescente o movido por el “celo de tu casa me devora…” (salmo 69, 10), no tuvo más remedio que retorcerles el pescuezo para que no siguieren manchando la casa de Dios. La segunda edición fue publicada en Madrid por la editorial De Buena Tinta, con el título “El niño testigo de Cristo Rey”. En ciudad de México se ha hecho una edición privada con el mismo título “El niño testigo de Cristo Rey”.

Durante diez años busqué la documentación para mi libro en los museos de tema cristero, en el archivo municipal de Morelia, Michoacán, en el archivo diocesano de Zamora, Michoacán, en la Fototeca Nacional, en el archivo parroquial, etc. Tengo material para otra publicación de documentos. Por último, creo necesario escribir una historia novelada para los lectores adolescentes.

José Sánchez del Río fue un buen cristiano que dio su vida en defensa de su fe. Se había enrolado en la filas del ejército cristero para defender su religión, su templo, sus sacerdotes que sufrían una auténtica persecución religiosa por los caprichos del general Plutarco Elías Calles que quiso aplicar las leyes anticlericales contra la Iglesia Católica. La firmeza en pedir permiso a sus padres y la condición (por su tierna edad) de no llevar armas y solamente ayudar a los cristeros cuidando los caballos, limpiando armas, preparando y repartiendo alimentos, llevando recados, lograron su propósito de defender en serio su religión. En un encuentro con un batallón de federales, el caballo de su capitán resultó muerto. José, de inmediato, desmontó y ofreció su caballo para que pudiera huir el capitán dicendo: “Yo soy muy chico, a mí no me harán nada; usted es más necesario para la defensa…”. El capitán pudo ponerse a salvo y apresaron al mártir. Fue llevado prisionero y encerrado en la cárcel de Cotija; después llevado a su pueblo, Sahuayo Michoacán; y a los pocos días sentenciado a muerte y ejecutado porque no renegó de su fe y no gritó vivas al supremo gobierno, en cambio sí gritaba: “¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!”

¿Qué aspectos le gustaría resaltar de la figura del beato José Sánchez del Río?
— P. Laureán: Su valentía, su fe en Jesucristo, su fortaleza. Ni la tropa toda junta tenía el valor y la entereza de este muchacho, según confesaron sus mismos victimarios, y recordó el cardenal José Saraiva Martins en la homilía de la misa de acción de gracias en Sahuayo. Es un digno ejemplo para los niños y los adolescentes. Es un digno patrono y protector. De hecho, ha sido nombrado patrono de varios seminarios, como el de los Operarios del Reino de Cristo en México, el de Verbum Dei de Norteamérica. También es patrono principal de los niños del ECYD, juntamente con san Ignacio de Antioquía.

¿El testimonio de su martirio ha influido de alguna manera en su vida personal?
— P. Laureán: Su recuerdo y su ejemplo me han ayudado y confirmado en mi vocación sacerdotal. Ahora lo tengo como mi intercesor personal. Además, su historia y su inocencia tienen en vilo a mi pueblo y a todo México. Su devoción se ha extendido por Italia, España, Estados Unidos, toda América. Cuando llegué a Argentina y contaba su historia, los jóvenes de Acción Católica me decían que ya conocían su martirio y que le tenían una gran devoción. En Italia ya se había publicado su historia en 1938 en el libro “Messico martire” (México mártir) de Luigi Ziliani.

Usted ha tenido ocasión de hablar con algunos de sus verdugos y con quien apretó materialmente el gatillo. ¿Se arrepintieron de lo que hicieron?
— P. Laureán: Sí. Conocí al “Zamorano”, a “la Aguada” (alias de Rafael Gil) y a Alfredo Amezcua. Por lo que pude colegir, vivieron muy arrepentidos. Rafael, mi vecino, vivió con holgura económica pero se mostraba muy serio y taciturno, con pocos amigos; Alfredo Amezcua fue muy pendenciero y varias veces se peleó a balazos… Creo yo que los méritos y la intercesión de José Sánchez del Río alcanzó la gracia de la conversión de estos dos verdugos, o al menos su arrepentimiento.

Como decía Tertuliano, la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos, ¿verdad?
— P. Laureán: Sí, la vida cristiana de mi pueblo y de México floreció: se reconstruyó el templo parroquial que había sido profanado; se revitalizó la Acción Católica, la famosa ACJM (Acción Católica de la Juventud Mexicana); se reanudaron los ejercicios espirituales llamados de encierro, específicamente los ignacianos. Hubo un renacimiento de la catequesis de los niños. Se multiplicaron las vocaciones a la vida religiosa y al sacerdocio. Se construyó una capilla y monumento a Cristo Rey.

José Luis fue asesinado el 10 de febrero de 1928, durante la persecución religiosa en México. ¿Qué mensaje cree que puede transmitir su historia a los jóvenes de hoy?
— P. Laureán: Eduardo Verástegui, actor en la película “Cristiada”, dijo: “Con esta historia comprendí por qué Dios ama la fe de los niños”. El mensaje más claro para los jóvenes: sean valientes y defiendan su fe en Cristo, defiendan sus valores y la tradición de sus mayores; amen a la Iglesia esposa de Cristo, y defiéndanla de los ataques cruentos o sutiles que la acechan.

¿Qué le pide usted a su paisano?
— P. Laureán: Qué interceda por mi pueblo, que nos alcance la paz social y política que anhela México entero, y que terminen las guerras que hacen sufrir a los niños.

 

 

Dejar un comentario

Atentados en Costa de Marfil y Turquía: Pésame del Papa Francisco

VATICANO, 14 Mar. 16 / 10:13 am (ACI).- El Papa Francisco envió sus condolencias por los graves atentados ocurridos este domingo en Turquía, en el que fallecieron 34 personas y más de cien resultaron heridas, y en Costa de Marfil, donde murieron otras 18.

A través del Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, el Santo Padre envió su pésame al Presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, tras el atentado ocurrido el domingo en una céntrica parada de autobuses de la capital, Ankara.

 

“Profundamente apenado al tener noticia de los daños y las trágicas pérdidas de vida causadas por las bombas en Ankara -dice el texto- Su Santidad el Papa Francisco asegura al pueblo turco su cercanía espiritual y su solidaridad”.

Asimismo “reza por el eterno descanso de los fallecidos y por los que lloran su pérdida así como por el restablecimiento de los afectados por este abominable acto de violencia. Consciente del generoso servicio prestado por el personal de seguridad y emergencia, Su Santidad invoca las bendiciones divinas de paz, curación y fortaleza para la nación”.

El Santo Padre también envió un telegrama a Mons. Raymond Ahoua, Obispo de Grand-Bassam (Costa de Marfil) donde ocurrió un ataque terrorista en un complejo turístico de esa zona costera, a unos 60 kilómetros de la capital Abiyán.

 

El atentado ha sido reivindicado por el grupo terrorista musulmán Al Qaeda.

“Al recibir la noticia del odioso atentado perpetrado en Grand-Bassam Su Santidad el Papa Francisco da su más sentido pésame a las familias en duelo y asegura a las personas heridas su cercanía espiritual”, indica el texto.

El Papa “confía las víctimas a la misericordia de Dios para que las reciba en su paz y en su luz. Participando en la tristeza del pueblo de Costa de Marfil, sometido a pruebas tan duras, el Santo Padre condena una vez más la violencia y el odio en todas sus formas”.

“En signo de consuelo invoca copiosas bendiciones divinas para Costa de Marfil y para todas las familias afectadas por este drama”, concluye.

 

Dejar un comentario

Vaticano realiza funeral de indigente y Papa Francisco ofrece almuerzo a sus amigos

ROMA, 14 Mar. 16 / 12:39 pm (ACI).- “Hace tres días falleció uno, aquí, por la calle, un sin techo: murió de frío. En plena Roma, una ciudad con todas las posibilidades para ayudar. ¿Por qué, Señor? Ni siquiera una caricia… Pero yo me encomiendo, porque Tú no decepcionas”, dijo esta mañana el Papa Francisco al recordar al indigente polaco que murió hace unos días en los alrededores del Vaticano y cuyo funeral se realizó el sábado 12 de marzo.

El funeral lo presidió el Arzobispo polaco y Limosnero Pontificio, Mons. Konrad Krajewski, en la iglesia de Santa Maria della Traspontina en Roma, al que acudieron varios de los amigos indigentes del fallecido.

Mons. Krajewski y otros obispos y sacerdotes de la Curia del Vaticano atienden al grupo de indigentes que duermen en los alrededores de la Plaza de San Pedro.

 

Los encargados de la Limosnería y el Arzobispo informaron del fallecimiento a la Embajada de Polonia, que luego dio la noticia al gobierno y a la familia quienes autorizaron la realización del funeral en Roma.

Uno de los sacerdotes presente en el funeral, al que asistieron una gran cantidad de personas, afirma que “estaban sus amigos, que  se lamentaban los días anterior por el retraso para las exequias y preguntaban mucho cuando se iban a celebrar. Estaban presentes muchos voluntarios también”.

El cuerpo del polaco fallecido, cuyo nombre no ha sido dado a conocer por la Limosnería, fue sepultado en el cementerio de Prima Porta.

El comunicado de la dependencia vaticana informa que “luego de las exequias todos los amigos del sin techo fueron invitados a la Casa ‘Dono di Misericordia’ para un almuerzo ofrecido por el Papa Francisco”.

 

Dejar un comentario

Older Posts »