Las vocaciones, una necesidad muy fuerte de la iglesia

En el cuarto domingo de Pascua reflexionamos y rezamos, pidiendo al ‘dueño de los sembrados’ que envíe muchos trabajadores para la cosecha”, expresaron el arzobispo de Mendoza, monseñor Carlos María Franzini, y el obispo auxiliar, monseñor Dante Gustavo Braida en su mensaje para la Jornada del Buen Pastor.

“Se trata de una exhortación de Jesús cuya necesidad y urgencia sentimos muy fuerte en toda la Iglesia y, también, en la Iglesia de Mendoza”, aseguraron.

Luego, en el marco del Año de la Misericordia, que propone ser “Misericordiosos como el Padre”, invitaron a vivir las obras de misericordia corporales y espirituales. “Se trata de una invitación que nos incumbe a todos los hijos de la Iglesia. Cada uno, desde su lugar, está llamado a vivir en esta actitud, que manifiesta la ternura y cercanía de Dios para con su pueblo y que se expresa en gestos muy concretos”, dijeron.

Sin embargo, “esta actitud no se improvisa ni es fruto de nuestro solo esfuerzo humano… Necesitamos dejarnos fascinar por su amor para poder llegar a decir con la misma convicción de San Pablo: “me amó y se entregó por mí”, afirmaron.

A continuación invitaron a los jóvenes a cuestionarse sobre el llamado y la “respuesta al Dios que nos ama desde toda la eternidad y nos ha pensado para una misión”.

“En un mundo marcado por la indiferencia, la competencia o la violencia, ¡qué llena de sentido es una vida que se la vive queriendo manifestar la misericordia de Dios a los hermanos! Como al joven del Evangelio, también a ustedes -chicos, chicas- Jesús los mira con amor y les propone que lo sigan para ser con Él, “rostros de la misericordia” del Padre. El sacerdote, la consagrada, el consagrado, el misionero, revelan de manera singular este rostro y –ciertamente- Jesús cuenta con muchos de ustedes para esta misión”, expresaron.

¿Seremos capaces de seguir al Señor o seguiremos nuestro propio camino, estrecho y egoísta de felicidad?”, interpelaron.

Finalmente, pidieron que este Año Jubilar se celebre el Domingo del Buen Pastor “pidiéndole la gracia de ser ‘misericordiosos como el Padre’”, y que los jóvenes no sean indiferentes a su mirada tierna y comprometedora.

“Las vocaciones de especial consagración son un don de Dios para todos. Para que estas vocaciones broten y se desarrollen se requiere la generosa respuesta de quien es llamado y, a la vez, la oración, la responsabilidad y el trabajo de toda la comunidad. Que el Buen Pastor y nuestra Madre del Rosario, nos enseñen a responder como ellos lo han hecho”, concluyeron.

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José Sánchez del Río dio su vida en defensa de su fe

Entrevista al padre Luis Manuel Laureán LC sobre el futuro santo, asesinado el 10 de febrero de 1928 durante la persecución religiosa en México.

         

Portada del libro del P. Luis Laureán LC sobre el beato José Sánchez del Río

Portada del libro del P. Laureán sobre José Sánchez del Río

Víctima de la persecución religiosa impuesta por el más radical de los gobiernos anticlericales en la historia de México y testigo de salvajes asesinatos durante la Guerra Cristera, José Luis Sánchez del Río, tras ser apresado por su propio padrino en el mismo templo donde fue bautizado, fue brutalmente torturado y martirizado en el cementerio de su pueblo natal por su valerosa defensa de la Iglesia Católica. Antes de morir, cuando sus verdugos le preguntaron “¿qué mandas decir a tu padre?”, respondió: “Que nos veremos en el cielo, ¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!”. Tenía tan solo 14 años. El papa Francisco confirmó el martes que este niño será canonizado en el Vaticano el próximo 16 de octubre.

El padre Luis Manuel Laureán LC, paisano del beato, asegura en esta entrevista con ZENIT que el recuerdo y el ejemplo de Joselito le han ayudado y confirmado en su vocación sacerdotal. Para este religioso, el joven fue un buen cristiano que dio su vida en defensa de su fe. Además, el autor de una de las biografías más documentadas del pequeño mártir mexicano señala que la intercesión del futuro santo alcanzó la gracia de la conversión de alguno de sus verdugos, o al menos su arrepentimiento.

***

Mártir con catorce años. Así podría resumirse la vida de José Luis Sánchez del Río, quien será canonizado el próximo 16 de octubre, según acaba de anunciar la Santa Sede. Este joven beato mexicano era de Sahuayo, Michoacán. Es decir, comparten el mismo pueblo natal. ¿Cómo ha recibido la noticia?
— P. Laureán: Con enorme alegría. En cuanto supe la noticia, la reenvié. Muy pronto, en mi pueblo hubo repique de campanas, procesión, concelebración solemne de acción de gracias, “cuetes” (fuegos artificiales), fiesta y regocijo…

Seguro que le habrán venido muchos recuerdos a la cabeza.
— P. Laureán: Todos los niños de mi pueblo escuchamos la historia y la repetíamos de memoria; visitábamos el baptisterio de nuestra parroquia que fue su prisión y veíamos la pila bautismal en la que José Sánchez del Río había sido bautizado, como también todos nosotros. Recordé la casa de mi vecino, Rafael Gil “el Zamorano”; los juegos infantiles con su hijo, que es de mi edad; los caballos en el corral y las vacas lecheras, el rastrojo que les dábamos para comer. Recordé también las pistolas que vi en la mesa del “Zamorano”, sin saber entonces que el padre de mi amigo había participado como gendarme en el martirio de José Sánchez del Río, y menos imaginarme que le había disparado el tiro de gracia a Joselito cerca de la oreja derecha, como se puede comprobar mirando el cráneo con el orificio, reliquia de primer grado que se conserva en el relicario que guarda sus restos.

Usted ha escrito varios libros sobre este niño testigo de Cristo. Para alguien que no haya oído hablar de él, ¿quién era el futuro santo?
— P. Laureán: He publicado tres versiones de una biografía documentada. La primera en México, con un título sugestivo (Los gallos de Picazo o los derechos de Dios); porque el episodio de los gallos ha sido muy conocido y comentado en mi pueblo. Se trata de los tres gallos de pelea que guardaba el cacique y diputado Rafael Picazo dentro de la iglesia convertida en cuartel, cuadra, salón de fiestas y borracheras; y que campaban cerca del altar manchando con sus excrementos el presbiterio, el altar, las repisas del retablo, el comulgatorio. José, en un arranque de adolescente o movido por el “celo de tu casa me devora…” (salmo 69, 10), no tuvo más remedio que retorcerles el pescuezo para que no siguieren manchando la casa de Dios. La segunda edición fue publicada en Madrid por la editorial De Buena Tinta, con el título “El niño testigo de Cristo Rey”. En ciudad de México se ha hecho una edición privada con el mismo título “El niño testigo de Cristo Rey”.

Durante diez años busqué la documentación para mi libro en los museos de tema cristero, en el archivo municipal de Morelia, Michoacán, en el archivo diocesano de Zamora, Michoacán, en la Fototeca Nacional, en el archivo parroquial, etc. Tengo material para otra publicación de documentos. Por último, creo necesario escribir una historia novelada para los lectores adolescentes.

José Sánchez del Río fue un buen cristiano que dio su vida en defensa de su fe. Se había enrolado en la filas del ejército cristero para defender su religión, su templo, sus sacerdotes que sufrían una auténtica persecución religiosa por los caprichos del general Plutarco Elías Calles que quiso aplicar las leyes anticlericales contra la Iglesia Católica. La firmeza en pedir permiso a sus padres y la condición (por su tierna edad) de no llevar armas y solamente ayudar a los cristeros cuidando los caballos, limpiando armas, preparando y repartiendo alimentos, llevando recados, lograron su propósito de defender en serio su religión. En un encuentro con un batallón de federales, el caballo de su capitán resultó muerto. José, de inmediato, desmontó y ofreció su caballo para que pudiera huir el capitán dicendo: “Yo soy muy chico, a mí no me harán nada; usted es más necesario para la defensa…”. El capitán pudo ponerse a salvo y apresaron al mártir. Fue llevado prisionero y encerrado en la cárcel de Cotija; después llevado a su pueblo, Sahuayo Michoacán; y a los pocos días sentenciado a muerte y ejecutado porque no renegó de su fe y no gritó vivas al supremo gobierno, en cambio sí gritaba: “¡Viva Cristo Rey y la Virgen de Guadalupe!”

¿Qué aspectos le gustaría resaltar de la figura del beato José Sánchez del Río?
— P. Laureán: Su valentía, su fe en Jesucristo, su fortaleza. Ni la tropa toda junta tenía el valor y la entereza de este muchacho, según confesaron sus mismos victimarios, y recordó el cardenal José Saraiva Martins en la homilía de la misa de acción de gracias en Sahuayo. Es un digno ejemplo para los niños y los adolescentes. Es un digno patrono y protector. De hecho, ha sido nombrado patrono de varios seminarios, como el de los Operarios del Reino de Cristo en México, el de Verbum Dei de Norteamérica. También es patrono principal de los niños del ECYD, juntamente con san Ignacio de Antioquía.

¿El testimonio de su martirio ha influido de alguna manera en su vida personal?
— P. Laureán: Su recuerdo y su ejemplo me han ayudado y confirmado en mi vocación sacerdotal. Ahora lo tengo como mi intercesor personal. Además, su historia y su inocencia tienen en vilo a mi pueblo y a todo México. Su devoción se ha extendido por Italia, España, Estados Unidos, toda América. Cuando llegué a Argentina y contaba su historia, los jóvenes de Acción Católica me decían que ya conocían su martirio y que le tenían una gran devoción. En Italia ya se había publicado su historia en 1938 en el libro “Messico martire” (México mártir) de Luigi Ziliani.

Usted ha tenido ocasión de hablar con algunos de sus verdugos y con quien apretó materialmente el gatillo. ¿Se arrepintieron de lo que hicieron?
— P. Laureán: Sí. Conocí al “Zamorano”, a “la Aguada” (alias de Rafael Gil) y a Alfredo Amezcua. Por lo que pude colegir, vivieron muy arrepentidos. Rafael, mi vecino, vivió con holgura económica pero se mostraba muy serio y taciturno, con pocos amigos; Alfredo Amezcua fue muy pendenciero y varias veces se peleó a balazos… Creo yo que los méritos y la intercesión de José Sánchez del Río alcanzó la gracia de la conversión de estos dos verdugos, o al menos su arrepentimiento.

Como decía Tertuliano, la sangre de los mártires es semilla de nuevos cristianos, ¿verdad?
— P. Laureán: Sí, la vida cristiana de mi pueblo y de México floreció: se reconstruyó el templo parroquial que había sido profanado; se revitalizó la Acción Católica, la famosa ACJM (Acción Católica de la Juventud Mexicana); se reanudaron los ejercicios espirituales llamados de encierro, específicamente los ignacianos. Hubo un renacimiento de la catequesis de los niños. Se multiplicaron las vocaciones a la vida religiosa y al sacerdocio. Se construyó una capilla y monumento a Cristo Rey.

José Luis fue asesinado el 10 de febrero de 1928, durante la persecución religiosa en México. ¿Qué mensaje cree que puede transmitir su historia a los jóvenes de hoy?
— P. Laureán: Eduardo Verástegui, actor en la película “Cristiada”, dijo: “Con esta historia comprendí por qué Dios ama la fe de los niños”. El mensaje más claro para los jóvenes: sean valientes y defiendan su fe en Cristo, defiendan sus valores y la tradición de sus mayores; amen a la Iglesia esposa de Cristo, y defiéndanla de los ataques cruentos o sutiles que la acechan.

¿Qué le pide usted a su paisano?
— P. Laureán: Qué interceda por mi pueblo, que nos alcance la paz social y política que anhela México entero, y que terminen las guerras que hacen sufrir a los niños.

 

 

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Atentados en Costa de Marfil y Turquía: Pésame del Papa Francisco

VATICANO, 14 Mar. 16 / 10:13 am (ACI).- El Papa Francisco envió sus condolencias por los graves atentados ocurridos este domingo en Turquía, en el que fallecieron 34 personas y más de cien resultaron heridas, y en Costa de Marfil, donde murieron otras 18.

A través del Secretario de Estado del Vaticano, Cardenal Pietro Parolin, el Santo Padre envió su pésame al Presidente de Turquía, Recep Tayyip Erdogan, tras el atentado ocurrido el domingo en una céntrica parada de autobuses de la capital, Ankara.

 

“Profundamente apenado al tener noticia de los daños y las trágicas pérdidas de vida causadas por las bombas en Ankara -dice el texto- Su Santidad el Papa Francisco asegura al pueblo turco su cercanía espiritual y su solidaridad”.

Asimismo “reza por el eterno descanso de los fallecidos y por los que lloran su pérdida así como por el restablecimiento de los afectados por este abominable acto de violencia. Consciente del generoso servicio prestado por el personal de seguridad y emergencia, Su Santidad invoca las bendiciones divinas de paz, curación y fortaleza para la nación”.

El Santo Padre también envió un telegrama a Mons. Raymond Ahoua, Obispo de Grand-Bassam (Costa de Marfil) donde ocurrió un ataque terrorista en un complejo turístico de esa zona costera, a unos 60 kilómetros de la capital Abiyán.

 

El atentado ha sido reivindicado por el grupo terrorista musulmán Al Qaeda.

“Al recibir la noticia del odioso atentado perpetrado en Grand-Bassam Su Santidad el Papa Francisco da su más sentido pésame a las familias en duelo y asegura a las personas heridas su cercanía espiritual”, indica el texto.

El Papa “confía las víctimas a la misericordia de Dios para que las reciba en su paz y en su luz. Participando en la tristeza del pueblo de Costa de Marfil, sometido a pruebas tan duras, el Santo Padre condena una vez más la violencia y el odio en todas sus formas”.

“En signo de consuelo invoca copiosas bendiciones divinas para Costa de Marfil y para todas las familias afectadas por este drama”, concluye.

 

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Vaticano realiza funeral de indigente y Papa Francisco ofrece almuerzo a sus amigos

ROMA, 14 Mar. 16 / 12:39 pm (ACI).- “Hace tres días falleció uno, aquí, por la calle, un sin techo: murió de frío. En plena Roma, una ciudad con todas las posibilidades para ayudar. ¿Por qué, Señor? Ni siquiera una caricia… Pero yo me encomiendo, porque Tú no decepcionas”, dijo esta mañana el Papa Francisco al recordar al indigente polaco que murió hace unos días en los alrededores del Vaticano y cuyo funeral se realizó el sábado 12 de marzo.

El funeral lo presidió el Arzobispo polaco y Limosnero Pontificio, Mons. Konrad Krajewski, en la iglesia de Santa Maria della Traspontina en Roma, al que acudieron varios de los amigos indigentes del fallecido.

Mons. Krajewski y otros obispos y sacerdotes de la Curia del Vaticano atienden al grupo de indigentes que duermen en los alrededores de la Plaza de San Pedro.

 

Los encargados de la Limosnería y el Arzobispo informaron del fallecimiento a la Embajada de Polonia, que luego dio la noticia al gobierno y a la familia quienes autorizaron la realización del funeral en Roma.

Uno de los sacerdotes presente en el funeral, al que asistieron una gran cantidad de personas, afirma que “estaban sus amigos, que  se lamentaban los días anterior por el retraso para las exequias y preguntaban mucho cuando se iban a celebrar. Estaban presentes muchos voluntarios también”.

El cuerpo del polaco fallecido, cuyo nombre no ha sido dado a conocer por la Limosnería, fue sepultado en el cementerio de Prima Porta.

El comunicado de la dependencia vaticana informa que “luego de las exequias todos los amigos del sin techo fueron invitados a la Casa ‘Dono di Misericordia’ para un almuerzo ofrecido por el Papa Francisco”.

 

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Hacia la verdadera fidelidad a Dios

VATICANO, (ACI).- El Santo Padre comentó las lecturas donde se puede ver la fidelidad de Dios y la “fidelidad fallida” de su pueblo.
 
El Santo Padre pidió la “gracia de la fidelidad”. “El primer paso a dar sobre este camino de la fidelidad es sentirse pecador. Si tú no te sientes pecador, has comenzado mal. Pidamos la gracia para que nuestro corazón no se endurezca, que esté abierto a la misericordia y a la gracia de la fidelidad”, añadió.
 
A su vez, recordó que Jesús habla claro: “Quién no está conmigo está contra mí”. “O eres fiel, con tu corazón abierto, al Dios que es fiel contigo, o estás contra Él”, dijo Francisco.
A pesar de ello, ¿existe un camino de en medio, un ‘negociado’”?, preguntó el Papa. “Sí, hay una salida: ¡confiésate pecador! Y si tú dices ‘yo soy un pecador’ el corazón se abre y entra la misericordia de Dios y comienzas a ser fiel”.
 
Dios siempre es fiel, porque no puede renegar de sí mismos”, señaló. Sobre la lectura de Jeremías comentó que el profeta relata las “muchas cosas que ha hecho Dios para atraer los corazones del pueblo”.
 
Como ya hiciera en otra homilía esta misma semana, el Pontífice recordó que “esta infidelidad del pueblo de Dios, también la nuestra, es nuestra propia infidelidad y endurece el corazón”.
“No deja entrar la voz del Señor que, como padre amoroso, nos pide siempre abrirnos a su misericordia y a su amor”.
“El Señor siempre nos habla así: también con ternura de padre que nos dice: ‘Vuelvan a mí con todo el corazón porque soy misericordioso y tengo piedad’”.
 
Pero “cuando el corazón es duro esto no se entiende. La misericordia de Dios solo se entiende si uno es capaz de abrir su corazón, para que pueda entrar”.
“El corazón se endurece y vemos la misma historia” en el Evangelio de San Lucas de este día. “Jesús es enfrentado contra aquellos que habían estudiado las Escrituras, los doctores de la ley que sabían la teología, pero eran cerrados”, explicó el Papa.
No obstante, la gente estaba “sorprendida”, “tenía fe en Jesús”. “Tenía el corazón abierto: imperfecto, pecador, pero el corazón abierto”, añadió.
 
Francisco también señaló que estos teólogos “siempre buscaban una explicación para entender el mensaje de Jesús” y “le pedían un signo del cielo”.
 
“Esta es la historia de la fidelidad fallida, la historia de los corazones cerrados, corazones que no dejan entrar la misericordia de Dios, que han olvidado la palabra ‘perdón’ simplemente porque no se sienten pecadores: se sienten jueces de los otros”, indicó.

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Beata Giovanna María Bonomo – 1 de marzo

(ZENIT – Madrid). – Precocidad en su entrega a Dios e incomprensiones ante sus numerosas experiencias místicas y favores celestiales, fueron, entre otros, los signos que marcaron el acontecer de esta abadesa benedictina. Vino al mundo en Asiago, Italia, el 15 de agosto de 1606, en una familia acomodada y socialmente reconocida. Su padre Giovanni era un terrateniente dedicado al comercio, y su madre Virginia pertenecía a la rama de los Ceschi di Borgo Valsugana. En 1612, cuando tenía alrededor de 6 años, quedó huérfana de madre, y su padre consideró oportuno encomendar su educación a las Hermanas Pobres de santa Clara en Trento, donde ingresó en 1615.

Con las religiosas obtuvo una interesante formación que le permitió adquirir destrezas en tareas propias que las jóvenes solían recibir entonces y que eran de gran utilidad, como las labores de punto. Además, tenía una sensibilidad artística que cultivó por medio de la literatura, la música y la danza, todo ello complementario a lo esencial para su vida: la educación religiosa. Tenía auténtica pasión por Cristo. Y llevada por ella obtuvo una gracia insólita en la época: tomar la primera comunión a sus 9 años. Como han hecho otras insignes discípulas de Jesús, con esa edad ya le consagró su virginidad. Y en aras de esta promesa efectuada libremente, a los 12 años intentó que su padre le permitiera ingresar en la vida religiosa.

Había elegido ser clarisa y pasar el resto de la existencia en la clausura de Trento donde estaba siendo formada. Sin embargo, su deseo contravenía los planes de su progenitor que había previsto que contrajera matrimonio, y con tal finalidad se la llevó consigo a Asiago, a la espera de que llegase el momento. En un principio se vio obligada a seguirle, pero fue tan insistente que logró torcer su voluntad. Lo que no pudo impedir es que recayese en él la elección del convento y de la Orden en la que consumaría su ofrenda. Así pues, con 15 años, como su padre autorizó su ingresó en el monasterio benedictino de san Jerónimo de Bassano, inició su vida religiosa. Es de suponer que Giovanni no fue consciente del trasfondo espiritual que conllevaba la presión a la que había sometido a su hija. Pero Dios se valía de su terquedad y actitud impositiva para conducir a la beata por el sendero previsto por Él.

Al profesar el 8 de septiembre de 1622 tomó el nombre de Giovanna María. Su primer éxtasis se produjo precisamente ese día. Con posterioridad, durante siete años continuaría siendo acreedora de numerosas y frecuentes gracias, que en su mayor parte venían unidas a la Eucaristía. Además, forma parte del selecto elenco de místicos que recibieron en su cuerpo los estigmas de la Pasión que eran manifiestos desde el jueves por la tarde hasta el sábado por la mañana. Oró fervorosamente para que desaparecieran, y en un momento dado obtuvo lo que pedía, pudiendo llevar vida normal como el resto de las religiosas. De todos modos, la presencia sobrenatural de Dios era particularmente manifiesta para ella en el instante de recibir la Sagrada Comunión. Como los signos extraordinarios con los que era agraciada no pudieron permanecer ocultos, atrajeron la atención de muchas personas que comenzaron a difundirlos juzgándolos una prueba de su santidad, lo cual le apenaba sobremanera. También suscitaron numerosos resquemores.

El signo de la contradicción acompaña siempre a los hijos de Dios; es una garantía de su autenticidad. A veces las controversias no vienen de fuera; tienen su origen en los más cercanos. Es la experiencia que ella tuvo que afrontar. Entre sus hermanas de comunidad hubo gran disparidad de opiniones. Algunas se negaban a aceptar la legitimidad de los favores, y se inclinaban a juzgarlos como fruto de sus debilidades. Vanidad, superchería, herejía…, a Giovanna le perseguían las tribulaciones, y las consecuencias de la acepción divina hacia su persona fueron muy dolorosas humana y espiritualmente. Era la cruz a la que debía abrazarse, los momentos de prueba que han de afrontar los discípulos de Cristo, cada uno con las características particulares. En su caso vinieron acompañados de amargura, soledad, incomprensión, dudas y hasta aceradas críticas que iban más lejos. Su propio confesor la tildó como demente y le prohibió tomar la comunión. Además, tenía vedado comparecer en el locutorio y le impidieron escribir cartas.

Siete años duraron estas penalidades, que no vinieron solas. A ellas se unieron males físicos: ciática y fiebres, entre otros. Tenía en contra a todo el clero de Vicenza. Lo que se dice una corona de sufrimientos. Aislada en el convento, Cristo se hizo notar dándole consuelo. Extraía de su divino costado la Sagrada Forma y se la ofrecía con estas palabras: «Toma, esposa mía». Otras veces era un ángel el que tomaba de la patena la Hostia que el sacerdote distribuía y se la llevaba a ella. Cuando se aceptó la veracidad de sus experiencias místicas, revocaron las prohibiciones. Y en 1652 fue elegida abadesa. Tres años más tarde fue priora, y nuevamente reelegida abadesa en 1664.

Durante veinte años formó a sus hermanas en lo que conocía por experiencia: sobrenaturalizar lo ordinario, enseñándoles que no buscasen grandes gestas, sino la fidelidad evangélica a las pequeñas cosas de cada día. Sus sabios consejos eran demandados por muchas personas, incluso las pertenecientes a altos estamentos sociales. En todos dejó la huella de su paciencia, humildad y caridad. Socorrió a los pobres y a los marginados. Tuvo el don de bilocación y el de milagros. Murió en Bassano el 1 de marzo de 1670 con fama de santidad. Fue beatificada por Pío VI el 9 de junio de 1783.

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Intenciones de oración del Papa para el mes de marzo de 2016

Por las familias en necesidad y los cristianos perseguidos

(ZENIT – Ciudad del Vaticano).-La intención universal del apostolado de la oración del Santo Padre para el mes de marzo de 2016 es: ”Para que las familias en dificultad reciban el apoyo necesario y los niños puedan crecer en ambientes sanosy serenos”.
Su intención evangelizadora es: ”Para que los cristianos discriminados o perseguidos a causa de su fe, se mantengan firmes en las pruebas guardando la fidelidad al Evangelio, gracias a la oración incesante de toda la Iglesia”.
(Fuente VIS)

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