Tú, sigueme

te sigojesusTú sígueme

Oración preparatoria (para ponerme en presencia de Dios)
Señor, Tú has dicho, y yo creo, que son bienaventurados quienes te abren su corazón, mente y voluntad; quienes no te ponen obstáculos ni se hacen sordos a tu voz. Confío en que tu gracia puede transformarme para vivir así. Te amo y quiero llevarte a los demás a través de mi testimonio.

Petición (pide lo que buscas conseguir en esta meditación)
Señor, dame esa claridad de mente y docilidad para saber escucharte y seguirte, siempre.

Evangelio del día (para orientar tu meditación)
Del santo Evangelio según san Juan 21, 20-25
En aquel tiempo, Jesús dijo a Pedro: “Sígueme”. Pedro, volviendo la cara, vio que iba detrás de ellos el discípulo a quien Jesús amaba, el mismo que en la cena se había reclinado sobre su pecho y le había preguntado: “Señor, ¿quién es el que te va a traicionar?” Al verlo, Pedro le dijo a Jesús: “Señor, qué va pasar con éste.” Jesús le respondió: “Si yo quiero que éste permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué? Tú, sígueme.”
Por eso empezó a correr entre los hermanos el rumor de que ese discípulo no habría de morir. Pero Jesús no dijo que no moriría, sino: “Si yo quiero que permanezca vivo hasta que yo vuelva, ¿a ti qué?”
Éste es el discípulo que atestigua estas cosas y las ha puesto por escrito y estamos ciertos de que su testimonio es verdadero. Muchas otras cosas hizo Jesús y creo que, si se relataran una por una, no cabrían en todo mundo los libros que se escribieran.
Palabra del Señor.

Reflexiona lo que Dios te dice en el Evangelio (te sugerimos leer esto que dijo el Papa)
«El amor de Jesús debe ser suficiente para Pedro. Él no debe ceder a la tentación de la curiosidad, de la envidia, como cuando, al ver a Juan cerca de allí, preguntó a Jesús: “Señor, y éste, ¿qué?”. Pero Jesús, frente a estas tentaciones, le respondió: “¿A ti qué? Tú, sígueme”. Esta experiencia de Pedro es un mensaje importante también para nosotros, queridos hermanos.
El Señor repite hoy, a mí, a ustedes y a todos los Pastores: “Sígueme”. No pierdas tiempo en preguntas o chismes inútiles; no te entretengas en lo secundario, sino mira a lo esencial y sígueme. Sígueme a pesar de las dificultades. Sígueme en la predicación del Evangelio. Sígueme en el testimonio de una vida que corresponda al don de la gracia del Bautismo. Sígueme en el hablar de mí a aquellos con los que vives, día tras día, en el esfuerzo del trabajo, del diálogo y de la amistad. Sígueme en el anuncio del Evangelio a todos, especialmente a los últimos, para que a nadie le falte la Palabra de vida, que libera de todo miedo y da confianza en la fidelidad de Dios. Tú, sígueme.» (Homilía de S.S. Francisco, 29 de junio de 2014).

Diálogo con Cristo
Ésta es la parte más importante de tu oración, disponte a platicar con mucho amor con Aquel que te ama.

Propósito
Proponte uno personal. ¿Qué? El que más amor implique… o, si crees que es lo que Dios te pide, vive lo que se te sugiere a continuación.
Hoy voy a renunciar a eso que me distrae o me aparta del tiempo que dedico a Dios y a mi familia.

«Quienes viajan por motivo de obras internacionales, de negocios o descanso, no olviden que son en todas partes heraldos itinerantes de Cristo y que deben portarse como tales con sinceridad.»
(Concilio Vaticano II, Decreto Apostolicam actuositatem, 14).

http://meditaciones.regnumchristi.org/

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