Así funciona el Vaticano durante la Sede Vacante

Ciudad del Vaticano (Viernes, 01-03-2013, Gaudium Press) El mundo entero siguió con atención los últimos momentos del pontificado de Benedicto XVI, hoy Papa emérito, y los medios registraron como símbolo de la ausencia de Papa el cierre de las puertas del Palacio Apostólico de Castel Gandolfo y el cambio de guardia entre los miembros de la Guardia Suiza y los asignados por la Gendarmería Vaticana. La Iglesia entró en el período de Sede Vacante, y el escudo de Su Santidad Benedicto XVI fue reemplazado por el Palio característico de este tiempo en la página web de la Santa Sede y la cuenta oficial en twitter @Pontifex.

 

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Escudo de la Sede Vacante en San Luan de Letrán, Roma. El palio simboliza el carácter temporal de esta situación.

Todas estas manifestaciones externas marcan un el inicio de un tiempo extraordinario durante el cual el gobierno de la Iglesia es confiado al Colegio de Cardenales y limitado a los asuntos ordinarios o inaplazables, quedando excluidas las decisiones que son potestad única del Pontífice. “Se produce una figura que se llama “Nihil Innovetur” (No se innove nada), en la cual no se puede cambiar nada, no se puede innovar en nada ni en normas de la Iglesia ni en nombramientos”, explicó el Dr. Hernán Olano, reconocido experto colombiano en Derecho Canónico.

 

Cargos especiales durante la Sede Vacante

Los cargos en los Dicasterios de la Curia Romana cesan con el final del pontificado y sólo algunos Cardenales mantienen cargos especiales durante la Sede Vacante. “La Sede vacante es la que inicia desde el fallecimiento o la renuncia del Pontífice (que también está prevista en las normas) hasta el momento de la proclamación”, explicó el Dr. Olano. “En la transición anterior (tras la muerte del Beato Juan Pablo II) transcurrieron 17 días”.

La administración de los bienes temporales de la Iglesia está en manos del Cardenal Camarlengo, quien es encargado de destruir el Anillo del Pescador y los sellos papales a fin de que no se expida documento alguno en nombre del anterior Pontífice. Los aposentos papales son sellados mientras transcurre la elección. El Camarlengo dirige las tareas cotidianas del Palacio Apostólico, el Palacio Lateranense y Castel Gandolfo. En la presente Sede Vacante, el Camarlengo es el Cardenal Tarcisio Bertone, nombrado en esta función por Su Santidad Benedicto XVI en 2007.

 

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El Colegio de Cardenales está a cargo de la administración de los asuntos temporales de la Iglesia. Foto: Radio Vaticano.

Para explicarlo en términos más familiares al derecho de otros estados, el Camarlengo podría asemejarse a un “ministro delegatario con funciones presidenciales”, explicó el experto. “Nunca se cuenta entre los Papas, de la misma forma como un ministro delegatario no se cuenta como un expresidente. No queda reseñado como un Pontífice”. Según el Dr. Olano, el Cardenal Camarlengo debe pedir los balances e informes sobre el estado patrimonial y económico de las administraciones dependientes de la Santa Sede y someter esta información al Colegio Cardenalicio.

 

El segundo cargo es el del Decano del Colegio de Cardenales, quien debe hacer la convocatoria oficial de los Cardenales a quienes se les notifica sobre la muerte o renuncia del Papa y se les pide que se dirijan a Roma para la elección de su sucesor. Esta convocatoria se realizó el primer día de la Sede Vacante, 01 de marzo, por el Decano Cardenal Angelo Sodano, elegido en este cargo en 2005 para sustituir a Benedicto XVI tras su elección papal. El Cardenal Decano también tiene como función preguntar al Papa electo si acepta esta responsabilidad. Como el Cardenal Sodano no puede estar en el Cónclave debido a su edad, esta última tarea será cumplida por el Cardenal Giovanni Battista Re.

El tercer Cardenal que permanece ocupando un cargo es el Penitenciario Apostólico, que en este caso es el Cardenal Manuel Montiero de Castro. Su función se mantiene para garantizar que el perdón de los pecadores esté disponible a todo momento, en caso de penas reservadas a la Santa Sede. En caso de necesidad, el Penintenciario Apostólico podría recibir mensajes con este fin durante el aislamiento prescrito para el Cónclave.

Otros cargos menos relevantes que se mantienen son los del Cardenal Vicario de la Diócesis de Roma, el Cardenal Arcipreste de la Basílica Vaticana y el Vicario General para la Ciudad del Vaticano.

Contenido publicado en es.gaudiumpress.org, en el enlace http://es.gaudiumpress.org/content/44428#ixzz2MWawKgZ7
Se autoriza su publicación desde que cite la fuente.

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