Mensaje del Papa al Patriarca de Constantinopla
Mensaje del Papa al Patriarca de Constantinopla
Con motivo de la fiesta de San Andrés
ESTAMBUL, lunes 30 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- Ofrecemos a continuación el mensaje que el Papa Benedicto XVI ha hecho llegar al Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Bartolomé I, con motivo de la solemnidad del Apóstol san Andrés. El mensaje fue entregado por el presidente del Consejo Pontificio para la Unidad de los Cristianos, cardenal Walter Kasper.
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A Su Santidad Bartolomé I
Arzobispo de Constantinopla
Patriarca Ecuménico
Santidad,
Con gran alegría me dirijo a Su Santidad con ocasión de la visita de la delegación guiada por mi Venerable Hermano cardenal Walter Kasper, presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, a quien he confiado la tarea de hacerle llegar mis más calurosas felicitaciones fraternas en la Fiesta de San Andrés, el hermano de San Pedro y el protector del Patriarcado Ecuménico.
En esta gozosa ocasión en que se conmemora el nacimiento a la vida eterna del Apóstol Andrés, cuyo testimonio de la fe en el Señor culminó con su martirio, expreso también mi respetuoso saludo al Santo Sínodo, al clero y a todos los fieles que, bajo Su cuidado y guía pastoral continúan, también en situaciones difíciles, dando testimonio del Evangelio de Jesucristo.
El recuerdo de los mártires empuja a todos los cristianos a dar testimonio de su propia fe ante el mundo. Esta llamada es particularmente urgente en nuestro tiempo, en el que el cristianismo debe afrontar desafíos cada vez más complejos. El testimonio de los cristianos será ciertamente más creíble cuanto más los creyentes en Cristo sean “un solo corazón y una sola alma” (Hch 4, 32).
En las últimas décadas, nuestras Iglesias se han empeñado con sinceridad a recorrer el camino hacia el restablecimiento de la comunión plena y, aunque aún no hemos alcanzado nuestro objetivo, se han realizado muchos pasos, que nos han permitido profundizar en nuestros vínculos de unión. Nuestra creciente amistad, nuestro respeto recíproco, nuestra voluntad de encontrarnos y de reconocernos unos a otros como hermanos en Cristo no deberían ser obstaculizados por cuantos permanecen anclados en en recuerdo de diferencias históricas: esto les impide abrirse al Espíritu Santo, que guía a la Iglesia y que es capaz de transformar todas las debilidades humanas en oportunidades para el bien.
Esta apertura ha guiado el trabajo de la Comisión Mixta Internacional para el Diálogo Teológico, que tuvo su undécima sesión plenaria en Chipre, el mes pasado. El encuentro se caracterizó por un sentido de compromiso solemne y por un afectuoso sentimiento de cercanía. Una vez más expreso mi sincera gratitud a la Iglesia de Chipre por su generosísima acogida y hospitalidad. Es fuente de gran ánimo el hecho de que, a pesar de algunas dificultades e incomprensiones, todas las Iglesias participantes en la Comisión Internacional haya expresado su propia intención de proseguir el diálogo.
El tema de la sesión plenaria, “El papel del Obispo de Roma en la comunión de la Iglesia en el primer milenio”, es ciertamente complejo y requerirá un estudio amplio y un diálogo paciente, si queremos aspirar a una integración compartida de las tradiciones de oriente y occidente. La Iglesia católica comprende el ministerio petrino como un don del Señor a su Iglesia. Este ministerio no debe ser interpretado desde una perspectiva de poder, sino más bien en el ámbito de una eclesiología de comunión, como servicio a la unidad en la verdad y en la caridad. El Obispo de la Iglesia de Roma, que preside en la caridad (san Ignacio de Antioquía), se entiende como el Servus servorum Dei (san Gregorio Magno). Por tanto, como escribió mi venerado predecesor, el Siervo de Dios Juan Pablo II, y como repetí con ocasión de mi visita al Fanar en noviembre de 2006, se trata de buscar juntos, dejándonos inspirar por el modelo del pirmer milenio, las formas en las cuales el ministerio del Obispo de Roma pueda realizar un servicio de amor reconocido por todos (cfr. Ut unum sint, n. 95). Oremos por tanto a Dios que nos bendiga; que el Espíritu Santo pueda guiarnos a lo largo de este camino difícil y sin embargo prometedor.
En todo caso, mientras estamos llevando a cabo este camino hacia la comunión plena, ya debemos ofrecer un testimonio común, cooperando al servicio de la humanidad, en particular de la defensa de la dignidad de la persona humana, en la afirmación de los valores morales fundamentales, en la promoción de la justicia y de la paz y en dar respuesta al sufrimiento que sigue afligiendo a nuestro mundo, en particular al hambre, a la pobreza, al analfabetismo y a nuestra no equitativa distribución de los recursos.
Además, nuestras Iglesias pueden trabajar juntas para llamar la atención sobre la responsabilidad de la humanidad hacia la tutela de la Creación. A propósito de esto, expreso una vez más mi aprecio por las numerosas y válidas iniciativas que Usted, Santidad, ha apoyado y animado y que han dado testimonio del don de la Creación. El reciente simposio internacional sobre “Religión, Ciencia y Medio Ambiente”, dedicado al río Mississippi, y los encuentros mantenidos por Usted con ilustres personalidades del mundo político, cultural y religioso, son un ejemplo de Su compromiso.
Santidad, en la solemnidad del gran Apóstol Andrés, deseo expresar, a Usted y al Patriarcado Ecuménico, mi estima llena de respeto y mi cercanía espiritual, mientras que elevo mi oración para que el Dios Uno y Trino pueda conceder abundantes bendiciones de gracia y luz a Su ministerio por el bien de la Iglesia.
Con estos sentimientos Le envío un abrazo fraterno en el nombre de nuestro único Señor Jesucristo, renovando mi oración para que la paz y la gracia del Señor Nuestro pueda estar con Usted, Santidad, y con todos cuantos han sido confiados a Su eminente guía pastoral.
En el Vaticano a 25 de noviembre de 2009
[Traducción de la versión italiana por Inma Álvarez]
Presidente peruano plantea al Papa su política de desarme
Durante la reunión que sostuvo Alan García con Benedicto XVI
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 30 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- El plan de reducción de armas en Suramérica, la defensa de la vida, los principios cristianos, así como el compromiso para erradicar la pobreza brindando los bienes esenciales para la dignidad, fueron los temas que tocaron el Papa Benedicto XVI y el presidente peruano Alan García Pérez durante una reunión de media hora que se desarrolló esta mañana en la sala Tronetto en el Vaticano.
“Bienvenido, presidente”, le dijo en español el Papa. García le dio las gracias, a la vez que le besó el anillo y se inclinó.
Luego le regaló un gran bufanda en lana de vicuña, de color marrón claro. Cuando se la entregó le aseguró que se trata de “Una lana muy fina, para cuando haga frío en Roma y usted se la ponga”. El Papa le dio las “gracias” en español y le entregó la medalla en oro de su pontificado.
Una vez terminado el encuentro, el mandatario, en declaraciones a un pequeño grupo de periodistas enfrente de la Plaza San Pedro, recordó su último encuentro con el Papa, hace 22 años, durante su primer mandato como presidente (1985 – 1990), cuando el entonces cardenal Ratzinger visitó su país siendo prefecto de la Congregación para la Doctrina de la Fe.
García se refirió al tema del aborto el Perú, donde actualmente se debate una reforma del código penal para que éste sea despenalizado en casos de embarazos productos de violación e incesto y por malformaciones fetales graves. “No estamos en favor de las tendencias abortistas que existen en el mundo”, indicó.
Menos armas
Durante la reunión privada con el Papa, el presidente García le expuso su proyecto de reducción de las compras de armas para asegurar una unión suramericana.
Señaló que si los países latinoamericanos disminuyen a la tercera parte la compra de armas “tendríamos más de 130 mil millones de dólares para reforestar el mundo, defender la Amazonía, para preparar a los países más amenazados por el cambio climático y para hacer los gastos necesarios para reducir las emisiones de los gases del efecto invernadero”.
García Pérez indicó que en encíclica Caritas in veritate ha encontrado importantes bases para su plan de desarme: “Él (El Papa), ha dicho que si bien las armas resultan lamentablemente necesarias porque siempre hay peligro de una agresión, éstas deben ser siempre defensivas”.
“Por principio no pueden ser ofensivas, destructoras porque entonces los países pasan a ser amenazantes o imperialistas”, señaló el mandatario. “Nosotros hemos recogido ese concepto de la Caritas in Veritate, planteándole a la Unión de Naciones Sudamericanas que si de verdad quiere ser unión, tiene que limitar sus gastos bélicos porque si nos llamamos hermanos, ¿para qué compramos armas contra nuestros hermanos?”.
Uno de los periodistas le preguntó si la Santa Sede apoyaría su proyecto de desarme a lo que el mandatario respondió: “Yo no puedo hablar en nombre de la Santa Sede, todavía no estoy tan cerca de Dios”.
Sin embargo aseguró que espera contar con la ayuda de las conferencias episcopales en su continente para, “tener un poderoso impulso que le diga a los políticos y que enseñe a los pueblos que si se quiere erradicar la pobreza no hay que dispendiar el dinero comprando submarinos atómicos ¿cómo se les ocurre? No tiene ninguna lógica y creo que hay que terminar con ese doble discurso”.
El mandatario llegó a la Santa Sede acompañado de los ministros de Relaciones Exteriores, José Antonio García Belaunde; y de Defensa, Rafael Rey; así como del secretario general del Despacho Presidencial, Luis Nava.
También estaban con él el embajador del Perú ante la Santa Sede, Alfonso Rivero Monsalve; el cónsul general del Perú en Roma, Amador Velásquez; y el encargado de negocios de la embajada de Perú en Italia, Félix Denegri.
El encuentro, según precisó el jefe de prensa de la Santa Sede, padre Federico Lombardi S.I, se desarrolló en un ambiente de “cordialidad” en el que se realizó “un intercambio fructuoso de opiniones sobre asuntos referentes a la actual situación internacional, especialmente en la región”.
García concluyó su diálogo con los periodistas manifestándoles su admiración por el Pontífice: “su inteligencia está incólume, hábil y rápida y comprensiva. Su estado físico es maravilloso, perfecto. Y expresó su deseo de tenerlo “algún día por Suramérica y el Perú”.
Por Carmen Elena Villa
Benedicto XVI recibe al presidente de Perú
El Papa y Alan García Pérez hablan sobre colaboración Iglesia-Estado
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 30 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- La colaboración entre Iglesia y Estado es uno de los argumentos fundamentales tratados en el coloquio que Benedicto XVI ha tenido este lunes con el Presidente del Perú, Alan García Pérez.
El Jefe de Estado fue recibido en audiencia en el Palacio Apostólico Vaticano y tuvo con el Pontífice “un fructífero intercambio de opiniones sobre temas relacionados con la actual coyuntura internacional, especialmente en la región”, afirma una nota difundida por la Sala Stampa de la Santa Sede.
También se trató sobre “los ámbitos de colaboración entre Iglesia la Iglesia y el Estado” y sobre algunos aspectos de la situación del país sudamericano, “en particular sobre el compromiso del Gobierno en erradicar la pobreza, sobre la promoción del Estado de derecho, sobre la salvaguarda del medio ambiente”.
El Presidente peruano, tras el encuentro con el Papa, mantuvo un coloquio con el cardenal Tarcisio Bertone, Secretario de Estado, acompañado por monseñor Dominique Mamberti, Secretario para las Relaciones con los Estados.
Perú tiene una población ligeramente inferior a los 30 millones de habitantes, de los que más del 82% son católicos.
El Papa pide oraciones por el fin de todo abuso de niños
El Papa pide oraciones por el fin de todo abuso de niños
Intenciones de oración para el mes de diciembre
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 30 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- En este mes de diciembre, Benedicto XVI pide oraciones de todos en la Iglesia para que acaben finalmente todo tipo de abusos de niños.
Es la propuesta que hace en las intenciones de oración para el mes que comienza contenidas en la carta pontificia que el Papa ha confiado al Apostolado de la Oración, iniciativa que siguen cerca de 50 millones de personas en los cinco continentes.
El obispo de Roma presenta dos intenciones, una general y la otra misionera.
La intención general para el mes de diciembre es: “Para que los niños sean respetados, amados y no sean jamás explotados de ninguna manera”.
La intención misionera para este mes es: “Para que en Navidad los Pueblos de la tierra reconozcan en el Verbo Encarnado la luz que ilumina a toda la humanidad, y las Naciones abran las puertas a Cristo, Salvador del mundo”.
Adviento, vivir el presente esperando el futuro
Durante la homilía de las Primeras Vísperas del I domingo de Adviento, el Papa explicó el significado que para los cristianos reviste este “tiempo litúrgico fuerte que estamos empezando”, y que “nos invita a detenernos en silencio para captar una presencia”.Benedicto XVI: Adviento, vivir el presente esperando el futuro
El Papa inaugura el nuevo Año Litúrgico
CIUDAD DEL VATICANO, lunes 30 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- “El Adviento es el tiempo de la presencia y de la espera de lo eterno”, un presente “lleno de sentido”. Con estas palabras inauguró el Papa Benedicto XVI el nuevo Año Litúrgico, el pasado sábado en la Basílica de San Pedro.
Durante la homilía de las Primeras Vísperas del I domingo de Adviento, el Papa explicó el significado que para los cristianos reviste este “tiempo litúrgico fuerte que estamos empezando”, y que “nos invita a detenernos en silencio para captar una presencia”.
El Papa explicó que el término latino adventus indicaba en el mundo antiguo la visita de un rey o funcionario de alto rango a una provincia, pero también la manifestación de la divinidad oculta.
Para los cristianos, adventus significaba “Dios está aquí, no se ha retirado del mundo, no nos ha dejado solos. Aunque no lo podemos ver y tocar como sucede con las realidades sensibles, Él está aquí y viene a visitarnos de múltiples maneras”.
“El Adviento cristiano se convierte de esta forma en ocasión para volver a despertar en nosotros el verdadero sentido de la espera, volviendo al corazón de nuestra fe que es el misterio de Cristo, el Mesías esperado por largos siglos y nacido en la pobreza de Belén”.
Este tiempo “nos invita y nos estimula a contemplar al Señor presente. La certeza de su presencia ¿no debería ayudarnos a ver el mundo con ojos diversos?”, se preguntó.
“Todos tenemos experiencia, en la existencia cotidiana, de tener poco tiempo para el Señor y poco tiempo también para nosotros”, explicó el Papa. El Adviento “es una invitación a comprender que cada acontecimiento de la jornada es un gesto que Dios nos dirige, signo de la atención que tiene por cada uno de nosotros”.
“¡Cuántas veces Dios nos hace percibir algo de su amor! ¡Tener, por así decir, un “diario interior” de este amor sería una tarea bonita y saludable para nuestra vida!”, añadió.
Además de “presencia”, explicó el pontífice, este tiempo habla también de “espera que es al mismo tiempo esperanza”.
“El Adviento nos empuja a entender el sentido del tiempo y de la historia como “kairós”, como ocasión favorable para nuestra salvación”, prosiguió.
“El hombre, en su vida, está en constante espera: cuando es niño quiere crecer, de adulto tiende a la realización y al éxito, avanzando en la edad, aspira al merecido descanso. Pero llega el tiempo en el que descubre que ha esperado demasiado poco si, más allá de la profesión o de la posición social, no le queda nada más que esperar”.
“La esperanza marca el camino de la humanidad, pero para los cristianos está animada por una certeza: el Señor está presente en el transcurso de nuestra vida, nos acompaña y un día secará también nuestras lágrimas. Un día no lejano, todo encontrará su cumplimiento en el Reino de Dios, Reino de justicia y de paz”, añadió el Papa.
Pero esta espera, explicó, debe llenarse de “un presente dotado de sentido”, de lo contrario “corre el riesgo de convertirse en insoportable”.
“Si Jesús está presente, no existe ningún tiempo privado de sentido y vacío”, añadió, “podemos dirigirle la palabra, presentarle los sufrimientos que nos afligen, la impaciencia, las preguntas que nos brotan del corazón. ¡Estamos seguros de que nos escucha siempre!”.
“Cuando el tiempo está dotado de sentido y percibimos en cada instante algo específico y valioso, entonces la alegría de la espera hace el presente más precioso. Queridos hermanos y hermanas, vivamos intensamente el presente donde ya nos alcanzan los dones del Señor, vivamoslo proyectados hacia el futuro, un futuro lleno de esperanza”, concluyó el Papa.
El Papa invita a los ortodoxos a superar las diferencias históricas
El Papa invita a los ortodoxos a superar las “diferencias históricas”con Roma
Por Inma Álvarez de ZENIT.org“Mientras llega la plena comunión, demos testimonio común”
ESTAMBUL, lunes 30 de noviembre de 2009 (ZENIT.org).- El Papa Benedicto XVI pide al Patriarca Bartolomé I de Constantinopla que ambos, católicos y ortodoxos, puedan trabajar juntos y dar un mayortestimonio común, aunque no se haya alcanzado aún la comunión plena entre ambas Iglesias.
Así lo expresa en un largo mensaje, enviado al Patriarca Ecuménico a través del presidente del Consejo Pontificio para la Promoción de la Unidad de los Cristianos, cardenal Walter Kasper.
El purpurado se encuentra hoy en Estambul, al frente de una delegación de la Santa Sede, con motivo de la fiesta del Apóstol San Andrés, patrono de las Iglesias orientales.
Benedicto XVI pide en su mensaje seguir avanzando en el camino hacia la comunión plena, con convicción “a pesar de las dificultades”, y superando las heridas del pasado.
“Nuestra creciente amistad, nuestro respeto recíproco, nuestra voluntad de encontrarnos y de reconocernos unos a otros como hermanos en Cristo no deberían ser obstaculizados por cuantos permanecen anclados en en recuerdo de diferencias históricas: esto les impide abrirse al Espíritu Santo, que guía a la Iglesia y que es capaz de transformar todas las debilidades humanas en oportunidades para el bien”, afirma.
Especialmente, anima a proseguir el diálogo abierto en la reunión de la Comisión Mixta Católico-Ortodoxa en Chipre el pasado mes de octubre, en la que se reflexionó sobre el papel del Obispo de Roma en el primer milenio cristiano, antes del Gran Cisma.
Este tema, admite el Papa, “es ciertamente complejo y requerirá un estudio amplio y un diálogo paciente, si queremos aspirar a una integración compartida de las tradiciones de oriente y occidente”.
Explica que para la Iglesia católica, el ministerio petrino es “un don del Señor a su Iglesia”, que “no debe ser interpretado desde una perspectiva de poder, sino más bien en el ámbito de una eclesiología de comunión, como servicio a la unidad en la verdad y en la caridad”.
“Se trata de buscar juntos, dejándonos inspirar por el modelo del primer milenio, las formas en las cuales el ministerio del Obispo de Roma pueda realizar un servicio de amor reconocido por todos”, añadió.
Testimonio común
Mientras esta comunión plena no se haya alcanzado, es importante sin embargo ir mostrando ante la sociedad un mayor testimonio común, “cooperando al servicio de la humanidad”, afirma el Papa.
Católicos y ortodoxos deben colaborar “en la defensa de la dignidad de la persona humana, en la afirmación de los valores morales fundamentales, en la promoción de la justicia y de la paz y en dar respuesta al sufrimiento que sigue afligiendo a nuestro mundo, en particular al hambre, a la pobreza, al analfabetismo y a nuestra no equitativa distribución de los recursos”.
Otro campo de cooperación, apunta el Papa, es la cuestión del medio ambiente: “nuestras Iglesias pueden trabajar juntas para llamar la atención sobre la responsabilidad de la humanidad hacia la tutela de la Creación”.
En este sentido, el Papa muestra su apoyo a las iniciativas emprendidas por Bartolomé I, y especialmente a su participación en el simposio internacional sobre “Religión, Ciencia y Medio Ambiente”, dedicado al río Mississippi, el pasado mes de septiembre.
Presentan en Roma CD del Papa Benedicto XVI
VATICANO, 11 Nov. 09 / 10:29 am (ACI)El Director de la Sala de Prensa de la Santa Sede, P. Federico Lombardi, presentó el nuevo CD “Alma Mater, Música desde el Vaticano”, un álbum de música sacra moderna en el que se puede escuchar la voz del Papa Benedicto XVI.
Este es un álbum que ofrece la voz del Santo Padre en ocho piezas de música sacra moderna, inéditas, con la participación de grabaciones proveídas por Radio Vaticano, en las que el Papa lee y canta, por primera vez en un álbum, piezas y oraciones en latín, italiano, portugués, francés y alemán, acompañado por el coro de la Academia filarmónica Romana dirigida por Mons. Pablo Colino.
La música, indicó, está a cargo de la Royal Philarmonic Orchestra, que ejecuta todas las piezas seleccionadas previamente en una sesión de grabación que tuvo lugar en Londres.
En su intervención en la conferencia de prensa de presentación del CD, el P. Lombardi explicó que “la iniciativa de la producción de este disco Alma Mater ha sido tomada por la San Paolo Multimedia en base a una idea de don Giulio Neroni. y propuesta a la Secretaría de Estado, que ha dado su consentimiento para que San Paolo Multimedia se pudiera dirigir a nuestra emisora Radio Vaticano, que es institucionalmente competente para el uso competente para el uso y la protección de los derechos de la voz del Papa”.
Para la realización de este CD, se usaron ocho breves piezas grabadas con la voz del Papa Benedicto XVI contenidas en su archivo referidas a oraciones y/o reflexiones generalmente de carácter mariano. Siete piezas son con voz recitante normal, y una con el Regina Coeli cantado, por un total de 9 minutos y 47 segundos.
Además, la duración total del Disco Compacto es de 48 minutos y 56 segundos. En la presentación del disco aparecen breves reflexiones marianas escritas en exclusiva para la producción sonora por el cardenal Angelo Comastri.
Tras comentar que se está buscando tomar las precauciones del caso para evitar excesos en lo que se refiere a la parte comercial de esta iniciativa, el P. Lombardi resaltó que estos aspectos “corresponden a la San Paolo Multimedia y Universal, que en cualquier caso, como generalmente se solicita en semejantes operaciones que involucran al Papa o a la Iglesia, en lo que se refiere a las entradas, parte de ellas serán destinadas a obras de beneficencia, humanitarias o culturales que trabajan en favor de los niños”.
Papel insustituible del cristianismo en Europa
En República Checa El Papa Benedicto XVI resalta papel insustituible del cristianismo en Europa
PRAGA, 27 Sep. 09 / 08:32 am (ACI)
En su discurso a las autoridades civiles y administrativas de la República Checa, el Papa Benedicto XVI señaló que Europa debe mantener viva su herencia cristiana subrayando el “papel insustituible del cristianismo para la formación de la conciencia de cada generación y para la promoción de un consenso ético de fondo” para los europeos.
Tras conversar en privado con el Presidente Václav Klaus, y dirigiéndose también al cuerpo diplomático en el Castillo Hradcany luego de escuchar a la Orquesta Filarmónica Checa, el Santo Padre señaló que su viaje coincidía “con el vigésimo aniversario de la caída de los regímenes totalitarios en Europa Central y Oriental, de la ‘Revolución de Terciopelo’, que restauró la democracia en esta nación.
La euforia que la acogió se expresaba en términos de libertad. A dos décadas de distancia de los profundos cambios políticos que transformaron este continente el proceso de saneamiento y reconstrucción prosigue, ahora dentro de un contexto más amplio de la unificación europea y de un mundo cada vez más globalizado”. “La aspiración de los ciudadanos y las expectativas depositadas en los gobiernos reclamaban nuevos modelos en la vida pública y de solidaridad entre las naciones y pueblos, sin los cuales el futuro de justicia, de paz y prosperidad, tan esperado, no habría tenido respuesta. Esos deseos siguen evolucionando. Hoy, sobre todo entre los jóvenes, se plantea de nuevo la pregunta sobre la naturaleza de la libertad conquistada”. Tras asegurar que cada generación debe “comprometerse en la ardua búsqueda de cómo ordenar rectamente la realidad humana, esforzándose en comprender el uso correcto de la libertad”, Benedicto XVI resaltó que “la verdadera libertad presupone la búsqueda de la verdad, del bien verdadero, y por tanto encuentra su cumplimiento en el discernimiento de lo que es recto y justo.
En otras palabras, la verdad, es la norma guía para la libertad y la bondad es su perfección”. “En verdad la alta responsabilidad de agudizar la sensibilidad por lo verdadero y lo bueno recae sobre los que ejercen el papel de guía: en campo religioso, político o cultural”, subrayó. Para los cristianos, continuó el Papa, “la verdad tiene un nombre: Dios.
Y el bien tiene un rostro: Jesucristo. La fe cristiana desde los tiempos de los santos Cirilo y Metodio y de los primeros misioneros ha jugado un papel decisivo para plasmar la herencia cultural y espiritual de este país. Debe seguir siendo así en el presente y en el futuro. El rico patrimonio de valores espirituales y culturales que se expresan unos a través de otros, no ha dado forma solamente a la identidad de esta nación, sino que la ha dotado también de la perspectiva necesaria para ejercer un papel de cohesión en el corazón de Europa”. La nación checa, “como bien sabemos, ha atravesado capítulos dolorosos y lleva en sí las cicatrices de trágicos sucesos causados por la incomprensión, la guerra y la persecución. Y sin embargo, también es verdad que sus raíces cristianas han favorecido el crecimiento de un considerable espíritu de perdón, de reconciliación y colaboración, que ha hecho a la gente de esta tierra capaz de reencontrar la libertad y de inaugurar una nueva era, (…) una nueva esperanza.
Este es el espíritu que necesita la Europa de hoy”. Europa “es más que un continente. Es una casa. (…) Respetando plenamente la distinción entre la esfera política y la religiosa –que garantiza la libertad de los ciudadanos para expresar su propio credo religioso y de vivir en sintonía con él– quiero subrayar el papel insustituible del cristianismo para la formación de la conciencia de cada generación y para la promoción de un consenso ético de fondo, al servicio de todos los que llaman casa a este continente”, dijo Benedicto XVI El Papa afirmó que su presencia en la capital conocida como “corazón de Europa” llevaba a interrogarse sobre en que consistía ese nombre. “Un indicio nos lo dan, sin duda las joyas arquitectónicas de esta ciudad. Su belleza expresa fe: son epifanías de Dios que nos hacen ver las grandes maravillas a las que podemos aspirar cuando damos cabida a nuestra dimensión estética y cognoscitiva de nuestro ser más profundo. El encuentro creativo de la tradición clásica y del Evangelio ha dado vida a una visión del ser humano y de la sociedad sensible a la presencia de Dios en nosotros”. “En el contexto de la encrucijada de civilizaciones, caracterizado tan a menudo por una alarmante escisión de la unidad de bondad, verdad y belleza y por la consiguiente dificultad de encontrar un consenso sobre valores humanos, todo esfuerzo por el progreso humano debe inspirarse en esa herencia viva. Europa, fiel a sus raíces cristianas, tiene una vocación particular para sostener esta visión trascendental en sus nuevas iniciativas al servicio del bien común y de los individuos”, concluyó el Pontífice. Acabado su discurso el Santo Padre se trasladó a la catedral de los santos Vito, Venceslao y Adalberto para celebrar las vísperas.
Anteponer la santidad al bien terreno
Como San Wenceslao anteponer la santidad al bien terreno, alienta el Papa
PRAGA, 28 Sep. 09 / 10:12 am (ACI)
Al celebrar hoy la Eucaristía por la fiesta de San Wenceslao en la Iglesia dedicada a él, festividad de toda la República Checa, el Papa Benedicto XVI recordó que, como este mártir del siglo X, es necesario anteponer el anhelo de santidad a la búsqueda del bien terreno.
En la explanada de Melnik y tras la adoración del Santísimo y de la veneración de las reliquias del Santo, el Santo Padre celebró la Misa. En su homilía aseguró que Wenceslao era “un modelo de santidad para todos, especialmente para los que guían las suertes de las comunidades y de los pueblos. Pero nos preguntamos, en nuestros días, ¿la santidad sigue siendo actual? ¿No interesan más el éxito y la gloria terrena? ¿Y cuánto duran y cuanto valen ambos?”.
“El siglo pasado –y vuestra tierra es testigo– ha visto caer no pocos potentes, que parecían haber llegado a alturas casi inalcanzables. De improviso se han encontrado privados de su poder. Los que niegan y siguen negando a Dios y, en consecuencia, no respetan al ser humano, parecen tener una vida fácil y lograr el éxito material. Pero basta rascar la superficie para constatar que en esas personas hay tristeza e insatisfacción”, continuó.
Benedicto XVI explicó que “solo los que conservan en el corazón el santo ‘temor de Dios’ confían también en el ser humano y dedican su existencia a la construcción de un mundo más justo y fraternal. Hoy hacen falta personas que sean ‘creyentes’ y ‘creíbles’, dispuestas a difundir en todos los ámbitos de la sociedad los principios e ideales cristianos en que se inspira su acción. Esa es la santidad, vocación universal de todos los bautizados, que lleva a cumplir el propio deber con fidelidad y valor, mirando no al propio interés egoísta, sino al bien común y buscando siempre la voluntad divina”.
Citando el Evangelio de hoy, en el que Cristo pronuncia las palabras: “¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero si pierde su vida?”, el Santo Padre subrayó que el valor auténtico de la existencia humana “no se mide solo con bienes terrenos e intereses pasajeros porque no son las realidades materiales las que apagan la sed profunda de sentido y de felicidad encerrada en el corazón de cada persona. Por eso, Cristo no vacila en proponer a sus discípulos el camino estrecho de la santidad”.
Un camino que es posible seguir, como hicieron los santos, que con su ejemplo “alientan a quien se llama cristiano a ser creíble, es decir, coherente con los principios y la fe que profesa. No basta parecer buenos y honrados, es necesario serlo realmente”.
Finalmente, el Papa afirmó que “esta es la lección de vida de San Wenceslao, que tuvo el valor de anteponer el reino de los cielos a la fascinación del poder terreno”.
Sois la esperanza de la Iglesia, dice Benedicto XVI a los jóvenes
PRAGA, 28 Sep. 09 / 10:22 am (ACI)
Al finalizar la Misa por la fiesta de San Wenceslao, el Papa Benedicto XVI se dirigió a los más de diez mil jóvenes que acamparon en una parte de la explanada de Melnik para estar presentes en la Eucaristía. A ellos el Santo Padre les recordó que “sois la esperanza de la Iglesia que espera que os hagáis mensajeros de la esperanza”.
“¡Con vosotros también el Papa se siente joven!”, exclamó el Papa agradeciendo a los peregrinos su “entusiasmo y su generosidad” y señaló que “en cada joven hay una aspiración a la felicidad, a veces mezclada con un sentimiento de inquietud; una aspiración que, sin embargo, a menudo la sociedad de consumo explota de forma falsa y alienante”.
“Es necesario en cambio evaluar seriamente el anhelo de felicidad, que exige una respuesta verdadera y exhaustiva. A vuestra edad se toman las primeras grandes decisiones, capaces de orientar la vida hacia el bien o hacia el mal”, añadió.
El Santo Padre recordó a los jóvenes las palabras de San Agustín, cuando afirmaba que “el corazón de todas las personas está inquieto hasta que no encuentra realmente lo que busca”. Y Agustín descubrió que “solo Jesucristo era las respuesta satisfactoria al deseo, suyo y de cada ser humano, de una vida feliz, llena de significado y de valor”.
“Como hizo con él, el Señor sale al encuentro de cada uno de vosotros. Llama a la puerta de vuestra libertad y os pide que le acojáis como amigo. Quiere haceros felices, llenaros de humanidad y dignidad. La fe cristiana es esto: el encuentro con Cristo, Persona viva que da a la vida un nuevo horizonte y con ello la dirección decisiva”.
El Señor, efectivamente, continuó el Papa, “llama a cada uno por su nombre y os quiere confiar una misión específica en la Iglesia y en la sociedad. Os renueva constantemente la invitación a ser discípulos y testigos suyos. Llama a muchos al matrimonio, y la preparación para este sacramento constituye un camino vocacional verdadero. Considerad entonces seriamente la llamada divina a constituir una familia cristiana y que la juventud sea el tiempo para construir con responsabilidad vuestro futuro. La sociedad necesita familias cristianas, familias santas”.
“Si el Señor os llama a seguirlo en el sacerdocio ministerial o en la vida consagrada no dudéis en responder a su invitación. En particular, en este Año Sacerdotal, me dirijo a vosotros, jóvenes. La Iglesia, también en este país, necesita sacerdotes numerosos y santos y personas totalmente consagradas al servicio de Cristo, esperanza del mundo”, exhortó.
“¡La esperanza! Esta palabra a la que recurro a menudo se conjuga bien con la juventud. Vosotros, queridos jóvenes, sois la esperanza de la Iglesia que espera que os hagáis mensajeros de la esperanza”, dijo luego Benedicto XVI.
El Papa invitó a los jóvenes a participar en la próxima Jornada Mundial de la Juventud que tendrá lugar en Madrid (España) en agosto de 2011, y les pidió que vivieran la fe “con entusiasmo y alegría, creciendo en la unidad entre vosotros y Cristo, rezando y siendo asiduos en la práctica de los sacramentos, sobre todo la Eucaristía y la Confesión”.
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