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Que nunca nos falte María

Que nunca nos falte María

Fuente: Catholic.net
Autor: Pedro García, Misionero Claretiano

gift-maria08Una hermosa canción a la Virgen empieza con estas palabras:

Tú eres, María, la Madre de Dios; Tú eres la Madre que Cristo nos dio.

Palabras tan sencillas, que las dice un niño. Palabras tan profundas, que no las sobrepasa el mayor teólogo.

No se puede decir nada más de la Virgen, ni tampoco se puede decir menos. Esas palabras resumen y nos dan todo lo que se ha dicho, se dice y se puede decir de María. María es totalmente Madre: Madre de Dios y Madre nuestra.

En los designios de Dios, Jesucristo fue la primera idea que Dios tuvo en la creación. Todo lo hizo en orden a su Hijo, que un día se haría hombre.

Jesucristo, ¿sería hombre verdadero? ¿no iba a ser un engaño? ¿tenía que ser hermano nuestro?…

Entonces, tenía que tener nuestra misma naturaleza. Tenía que ser un descendiente de Adán. Tenía que nacer de una mujer. Y María fue la elegida para ser la Madre del Dios hecho hombre.

¡Y cómo se quiso lucir Dios en su Madre! ¡Cómo se la preparó! ¡Cómo la preservó de toda mancha de pecado! ¡Cómo la quiso siempre Virgen, para no compartir con nadie su paternidad divina! La hizo totalmente pura, totalmente hermosa, totalmente agraciada. La hizo –es palabra de Dios en el Evangelio– la llena de gracia, la bendita entre todas las mujeres.

Pero Dios hizo algo más en María. Al hacerla Madre suya, María se convirtió también en Madre de todos los redimidos, en la Madre espiritual de todos los hombres. ¿Cómo es esto?…

Jesús, en el momento supremo de la Redención, en el Calvario, la proclama sin atenuantes Madre nuestra.
- Mujer, ahí tienes a tu hijo. Y tú, Juan, ahí tienes a tu madre.

Para entender el pensamiento de Jesús, vamos nosotros ahora a hacerle a hablar a Él desde la cruz en que está agonizando. Que nos explique su intención. Y oímos que dice a su Madre:
- ¡Mujer! ¡María! ¡Madre! Tú no tienes más que un hijo, yo, tu Jesús. Pero yo, tu Jesús, no soy una cabeza sin miembros. Soy un Jesús entero. Soy la cabeza y soy todos mis miembros. Estos miembros míos son la multitud de hombres y de mujeres que yo he conquistado con mi sangre. Si yo soy tu Hijo, tu Jesús, también tú eres entonces la Madre de todos ellos, porque yo y ellos no somos más que un Jesús, uno solo, el que tú concebiste en tus entrañas: a mí me llevaste físicamente; a ellos, espiritualmente, porque ellos y yo somos el único Jesús, tu Jesús.

La Iglesia de Jesucristo ha creído siempre esto, y esto es lo que sentimos nosotros. ¡Somos hijos de María, porque somos un solo Cristo con Jesús!… Y María, entonces, es intercesora nuestra ante Jesucristo y ante el Padre. Es Abogada nuestra. Porque nos ama con Corazón de Madre.

María, por otra parte, siendo Ella también una redimida por Jesucristo, aunque de una manera tan singular, ha sido ya glorificada plenamente en el Cielo, hecha por Dios el Modelo de la Iglesia en la peregrinación de la fe, e Imagen de nuestra glorificación final.

María va a ocupar un lugar muy distinguido en nuestros mensajes, nacidos del amor y que nos llevarán al amor de nuestra Madre, a la que decimos ya desde ahora:
- Quiero cantarte María, – como canta el ruiseñor. – Tú, adivina en cada nota – el latir del corazón.

Al fin y al cabo, no vamos a hacer sino cumplir la profecía y el encargo del Evangelio, de llamarla ¡Dichosa!, porque, como dijo Ella inspirada por el Espíritu, todas las gentes me llamarán bienaventurada.

La devoción a María ha sido considerada siempre en la Iglesia como una señal segura de salvación.
No se equivoca ciertamente la piedad cristiana cuando piensa así.

Porque nunca se pierde nadie que se ve estrechado por los brazos de la madre.

Eso de que Jesús nos entregara a María como hijos cuando Él pendía de la cruz, no era un gesto vacío de significado. Si Jesús nos la daba por Madre, ¿de qué nos iba a servir si no se empeñaba Ella en el negocio de nuestra salvación?

Convencidos de esta realidad, nosotros la veneramos, la invocamos, la obsequiamos, la amamos con todo el corazón. Así lo hemos hecho desde niños y así lo haremos siempre. Si María es nuestra Madre, no necesitamos razones para perdernos de amores por Ella…

¿Y cómo nos responde María?…
Corre por ahí el cuento de la princesa oriental, en la India misteriosa.

Junto a su castillo de oro se halla el hermoso jardín. Pero un día empezaron a marchitarse las flores, a secarse las plantas, a desaparecer el césped, a cubrirse de lodo las acequias, a cegarse las fuentes. Los pájaros ya no anidaban en los árboles ni cantaban por el cielo azul. Había desaparecido toda belleza. Y todo…, porque la hermosa princesa dejó de visitar el jardín. Los criados fueron a decirle acongojados:
- ¡El jardín se muere! ¿Por qué no regresas a él?…

La princesa linda volvió a pasear entre la maleza, la suciedad y el desorden, y el jardín recobró su antiguo esplendor y todos sus encantos.

Esto será María en nuestros mensajes. Porque hablar de María, rezar a María, cantar a María, estar con María, es hacer presente a la gentil Princesa en el jardín del corazón. ¡Y cómo se conserva lleno de poesía, si nunca se ausenta de él la Virgen y lo cuida con sus delicadas manos!….

Enero 31, 2009 Publicado por mariooweb | General, iglesia, religion | | Aún no hay comentarios

Hacia el espíritu de la Red Informática de la Iglesia en América Latina

Hacia el espíritu de la Red Informática de la Iglesia en América LatinaPor monseñor Guillermo Ortiz Mondragón
CIUDAD DE MÉXICO, sábado, 31 de enero de 2009 (ZENIT.org).- Publicamos una intervención de monseñor Guillermo Ortiz Mondragón, obispo de Cuautitlán (México), presidente de la Sección Nuevas Tecnologías del Departamento de Comunicación del Consejo Episcopal Latinoamericano (CELAM) con el título “Hacia el espíritu de la Red Informática de la Iglesia en América Latina (RIIAL)”.

* * *

Cuando ingresé a la Conferencia del Episcopado Mexicano, como obispo auxiliar de la Arquidiócesis de México, fui invitado por mis hermanos en este ministerio para atender la Comisión Episcopal de Comunicación Social. Fue una experiencia a la que me lancé sin la conciencia suficiente sobre lo que esto significaba, porque no lo esperaba. Yo deseaba otra participación. Poco a poco me fui dando cuenta que el Señor me había preparado para atender este servicio. De modo que me avoqué a conocer, a vivir con entusiasmo este quehacer. Poco tenía, y sigo careciendo, de preparación técnica para el uso de los medios electrónicos. He aprendido lo mínimo, que se me hace mucho, de lo que es necesario. Pero descubrí la RIIAL. La entendí como un proyecto técnico. Al contacto con Mons. Planas, y la Dra. Leticia Soberón y, sobre todo, al vivir el Congreso de Iglesia e Informática organizado por el Consejo Pontificio para las Comunicaciones Sociales, viendo y escuchando entendí un poco más. La experiencia de Aparecida me dio la oportunidad de reflexionar como Iglesia Latinoamericana el tema de las Comunicaciones Sociales. La experiencia que me llevó más adelante en el camino de comprensión fue el Encuentro de Tegucigalpa.

Vengo hoy, aquí, con ustedes, como un discípulo más del Señor, no con la intención de enseñar, sino de compartir “lo que a mi vez he recibido“. Quiero ante ustedes ser testigo de la presencia amorosa de Dios en medio de nosotros, de su acción constante a través de su Espíritu para unirnos a Jesús, Hijo Amado del Padre para ser con Él testigos de la Verdad y caminar hacia el cumplimiento de la voluntad de Aquél que nos ha dado la vida y nos promete la vida eterna.

Teología de la Comunicación

“Dios Padre sale de sí, por así decirlo, para llamarnos a participar de su vida y de su gloria” (DAp 129).

”En estos últimos tiempos, nos ha hablado por medio de Jesús su Hijo (Heb 1, 1 ss)” (DAp 130).

”Con la parábola de la Vid y los Sarmientos, (cfr. Jn 15, 1-8), Jesús revela el tipo de vinculación que Él ofrece y que espera de los suyos… Jesús quiere que el discípulo se vincule a Él como ‘amigo’ y como ‘hermano’. El amigo ingresa a su Vida haciéndola propia… El hermano de Jesús (cfr. Jn 20, 17) participa de la vida del Resucitado” (DAp 132).

”La gran novedad que la Iglesia anuncia al mundo es que Jesucristo, el Hijo de Dios hecho hombre, la Palabra y la Vida, vino al mundo a hacernos ‘partícipes de la naturaleza divina’ (2Pe 1, 4), a participarnos de su propia vida. Es la vida trinitaria del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo, la vida eterna. Su misión es manifestar el inmenso amor del Padre, que quiere que seamos hijos suyos. El anuncio del kerigma invita a tomar conciencia de ese amor vivificador de Dios que se nos ofrece en Cristo muerto y resucitado. Es lo primero que necesitamos anunciar y también escuchar, porque la gracia tiene un primado absoluto en la vida cristiana y en toda la actividad evangelizadora de la Iglesia: ‘Por la gracia de Dios soy lo que soy’ (1Cor 15, 10)”. DAp 348

Estas breves citas de Aparecida expresan de manera más clara lo que yo pudiera decirles, que Dios es comunicación en sí mismo, sale de sí para encontrarnos; toma la iniciativa para estar cerca de nosotros y crear ante todo una relación íntima, una Alianza que dure para siempre. Nos respeta y nos da la libertad para responder. Y si nosotros hoy estamos en la Iglesia y si nos vemos encaminados a este servicio de la evangelización es por pura gracia. Les invito a agradecer este primer don del Padre, estar aquí.

Antropología de la Comunicación

“Bendecimos a Dios por la dignidad de la persona humana, creada a su imagen y semejanza. Nos ha creado libres y nos ha hecho sujetos de derechos y deberes en medio de la creación. Le agradecemos por asociarnos al perfeccionamiento del mundo, dándonos inteligencia y capacidad para amar; por la dignidad, que recibimos también como tarea que debemos proteger, cultivar y promover. Lo bendecimos por el don de la fe que nos permite vivir en alianza con Él hasta compartir la vida eterna…” (DAP 104).

”Damos gracias a Dios que nos ha dado el don de la palabra, con la cual nos podemos comunicar con Él por medio de su Hijo, que es su Palabra (cf. Jn 1,1), y entre nosotros. Damos gracias a Él que por su gran amor nos ha hablado como amigos (cf. Jn 15, 14-15).” (DAp 25).

Nosotros somos imagen y semejanza de Dios, tenemos muchas riquezas y cualidades, tenemos el don de la libertad y de la comunicación que hemos de cultivar junto con todas las demás, pero que de entrada nos llevan al encuentro con Dios, con nuestros hermanos y con nosotros mismos. Este encuentro es siempre un proceso, que se inicia en un momento pero que permanece toda la existencia. Un elemento fundamental, medular, es el hecho de la comunicación. Así como no podemos decir que nos conocemos si no dialogamos, de la misma manera no podemos decir que formamos la comunidad que Cristo quiere de nosotros si no nos revelamos y nos entregamos al otro, en el proceso que brota de la Palabra hecha Carne. Al crearnos Dios nos prepara para vivir en alianza. En su Hijo Jesucristo, bajo la acción del Espíritu Santo esta Alianza se hace divina y humana, se hace eterna y siempre nueva. Se hace Eucaristía. Nuestra capacidad de comunicación, como los demás elementos de nuestra identidad, no son un añadido, son la realidad fundamental de nuestro ser imagen y semejanza de Dios.

”El deseo de estar en contacto y el instinto de comunicación, que parecen darse por descontados en la cultura contemporánea, son en el fondo manifestaciones modernas de la tendencia fundamental y constante del ser humano a ir más allá de sí mismo para entrar en relación con los demás. En realidad, cuando nos abrimos a los demás, realizamos una de nuestras más profundas aspiraciones y nos hacemos más plenamente humanos. En efecto, amar es aquello para lo que hemos sido concebidos por el Creador. Naturalmente, no hablo de relaciones pasajeras y superficiales; hablo del verdadero amor, que es el centro de la enseñanza moral de Jesús: “Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente y con todas tus fuerzas”, y “amarás a tu prójimo como a ti mismo” (cf. Mc 12, 30-31). Con esta luz, al reflexionar sobre el significado de las nuevas tecnologías, es importante considerar no sólo su indudable capacidad de favorecer el contacto entre las personas, sino también la calidad de los contenidos que se deben poner en circulación. Deseo animar a todas las personas de buena voluntad, y que trabajan en el mundo emergente de la comunicación digital, para que se comprometan a promover una cultura de respeto, diálogo y amistad”. (Mensaje del Papa Benedicto XVI para la XLIII Jornada Mundial de las Comunicaciones Sociales). Es la voz del Papa para nosotros, en primer lugar, como miembros de la RIIAL.

La Misión de la Iglesia y la Comunicación

El Papa, en el último párrafo de este mensaje señala algo fundamental en la Misión de la Iglesia, que hemos de hacer vida a través de los medios electrónicos. Aunque se dirige a los jóvenes, podemos tomarlo para nosotros en la medida que por interés personal, por llamado del mismo Cristo, queremos participar en la Misión de la Iglesia a través de los medios que los jóvenes están descubriendo, creando y actuando: “Haceos cargo con entusiasmo del anuncio del Evangelio a vuestros coetáneos. Vosotros conocéis sus temores y sus esperanzas, sus entusiasmos y sus desilusiones. El don más valioso que les podéis ofrecer es compartir con ellos la ‘buena noticia’ de un Dios que se hizo hombre, padeció, murió y resucitó para salvar a la humanidad. El corazón humano anhela un mundo en el que reine el amor, donde los bienes sean compartidos, donde se edifique la unidad, donde la libertad encuentre su propio sentido en la verdad y donde la identidad de cada uno se logre en una comunión respetuosa. La fe puede dar respuesta a estas aspiraciones: ¡sed sus mensajeros! El Papa está junto a vosotros con su oración y con su bendición” (Ibid).

Este es el anuncio que deseo darles. No podemos tener otro motivo, otra razón de ser en nuestro trabajo en la RIIAL que éste, anunciar la gran riqueza que hemos encontrado, a Jesús vivo, que ha muerto y ha resucitado por nosotros. Ir al encuentro de los demás en el espíritu de comunión y de misión propio de la Iglesia, nacida del hecho comunicativo divino que en Cristo se hace humano. 

Anteponer la espiritualidad de comunión a la tecnología no merma la importancia de ésta, sino que la fortalece y la lleva a su sentido pleno. La tecnología al servicio de la persona, es el encausamiento de la vida humana a la vocación divina.

La RIIAL

En el contexto que estamos viviendo, vemos con alegría la gran intuición de quienes iniciaron este camino que ahora permanece, la Red Informática de la Iglesia en América Latina. No es una institución, no es un club de amigos, no es un espacio de capacitación, es una expresión de la Iglesia que es rica y que está viva. Tiene dinamismo capaz, la Iglesia, de superar toda adversidad. Si nos preguntamos por qué persiste o, antes, por qué existe, tendremos que responder, porque la Iglesia es Comunión, y en el núcleo de su misión, que es el hecho teológico y antropológico de la comunicación, está el sentido de la Red, de la comunión.

Para que Dios llegara a nosotros, quiso elegir el camino más humano, que es el de la comunicación a través de su Palabra; una Palabra que fuera clara para nosotros, que invitara al encuentro y, del encuentro, a la comunión. No podemos tener otra línea que inspire la vocación y misión de cada uno de los que estamos en la RIIAL.

¿Para qué la tecnología? ¿Para qué los avances en la cibernética? Para encontrarnos como hermanos y construir la Comunión. ¿Para qué la Comunión? Para poder anunciar con certeza y claridad a Jesucristo muerto y resucitado. Y podríamos preguntarnos todavía más, ¿Para qué todo esto? Para que tengamos Vida en Cristo. Para compartir la Vida en Cristo.

Por eso en la finalidad de la RIIAL está no una competencia tecnológica, sino un camino de comunión para llegar a los más pobres. La riqueza que hemos alcanzado en las distintas diócesis, unas más otras menos, pero gran riqueza, viendo globalmente nuestro país, nos pide abrir el espacio de manera más decidida a la comunión. De la comunión tomar fortaleza testimonial para anunciar el kerigma, participar activamente en la Misión Continental y más por este sentido, que es la oración de Jesús, que por la eficacia técnica, alcanzar el cometido de Jesús. “Padre, que todos sean uno para que el mundo crea“.

Recordemos que cuando dialogamos, podemos cometer errores. Si no formulamos bien el contenido de la comunicación; si el medio no es adecuado, puede llegar a nuestro perceptor un error, no un mensaje verdadero. Cuando no queremos comunicar toda la verdad, porque intencionalmente manipulamos el contenido, o distorsionamos la realidad, dañamos el proceso de la comunicación, dañamos el sentido del encuentro humano, bloqueamos el flujo de la comunión; esto implica ya un aspecto ético. La comunicación interna en la comunidad eclesial ha de ser en la verdad, que implica la claridad de intención, de definición y de expresión en los medios adecuados; el fruto será la comunión y de ésta surgirá el anuncio.

”Estáis comprometidos, soy bien consciente, en una tarea cada vez más exigente, en la que los espacios de libertad son a menudo amenazados, y los intereses económicos y políticos tienen a menudo preeminencia sobre el espíritu de servicio y sobre el criterio del bien común. Os exhorto a no ceder a compromisos en valores tan importantes, sino a tener el valor de la coherencia, incluso a riesgo de pagarlo en persona: la serenidad de la conciencia no tiene precio” (Discurso a la UCSI en su L Aniversario).

Si en la comunicación hay libertad, habrá verdad, si hay verdad y libertad llegaremos a la auténtica comunión en Cristo. 

Termino mi reflexión con las palabras del Papa en su mensaje: “La amistad es un gran bien para las personas, pero se vaciaría de sentido si fuese considerado como un fin en sí mismo. Los amigos deben sostenerse y animarse mutuamente para desarrollar sus capacidades y talentos, y para poner éstos al servicio de la comunidad humana. En este contexto es alentador ver surgir nuevas redes digitales que tratan de promover la solidaridad humana, la paz y la justicia, los derechos humanos, el respeto por la vida y el bien de la creación. Estas redes pueden facilitar formas de cooperación entre pueblos de diversos contextos geográficos y culturales, permitiéndoles profundizar en la humanidad común y en el sentido de corresponsabilidad para el bien de todos. Pero se ha de procurar que el mundo digital en el que se crean esas redes sea realmente accesible a todos. Sería un grave daño para el futuro de la humanidad si los nuevos instrumentos de comunicación, que permiten compartir saber e información de modo más veloz y eficaz, no fueran accesibles a quienes ya están social y económicamente marginados, o si contribuyeran tan sólo a acrecentar la distancia que separa a los pobres de las nuevas redes que se desarrollan al servicio de la información y la socialización humana”.

Invito a todos, queridos hermanos, a realizar los esfuerzos necesarios para crecer en comunión a partir de la generosa actitud de compartir los bienes, de modo que nadie pase necesidad, respecto al uso de los medios de comunicación social. A crecer más en la creatividad comunitaria, para abordar los desafíos de la Nueva Evangelización en nuestro país. Que todos, especialmente los más pobres, puedan participar del banquete de la vida a través del servicio que podamos realizar a través de esta red de vida nueva, que es Cristo.

Que “el que habla como águila”, Cuauhtlatoatzin, el que acogió la Palabra de Vida y bajo el cuidado amoroso y la orientación de la Dulce Señora del Cielo la anunció, nos acompañe en este trabajo. Juan Diego nos guíe por los caminos nuevos que no conocemos, los de la Iglesia, para cumplir el mandato de María, “hagan lo que Él les diga”.

Enero 31, 2009 Publicado por mariooweb | Benedicto XVI, General, iglesia, religion | | Aún no hay comentarios

El Papa recuerda holocausto nazi

Que sea advertencia contra olvido y negación
VATICANO, 28 Ene. 09 / 11:03 am (ACI)

Al finalizar la Audiencia General de este miércoles, el Papa Benedicto XVI alentó a que “la Shoah (el holocausto nazi) sea para todos una advertencia contra el olvido, la negación y el reduccionismo, porque la violencia hecha contra un solo ser humano es violencia contra todos”.

Al referirse luego a las recientes conmemoraciones de la Shoah, el Papa subrayó que en Auschwitz –lugar que visitó en varias ocasiones, la última en mayo de 2006, durante su viaje apostólico a Polonia–, “se consumó la matanza cruel de millones de judíos, víctimas inocentes de un ciego odio racial y religioso”.

“Mientras renuevo con afecto la expresión de mi plena e indiscutible solidaridad con nuestros hermanos destinatarios de la Primera Alianza, espero que la memoria de la Shoah induzca a la humanidad a reflexionar sobre la potencia imprevisible del mal cuando conquista el corazón del ser humano”.

Asimismo el Papa Benedicto XVI pidió que “la Shoah enseñe especialmente, tanto a las viejas como a las nuevas generaciones, que solo el difícil camino de la escucha y del diálogo, del amor y del perdón, lleva a los pueblos, a las culturas y a las religiones del mundo a la meta deseada de la fraternidad y de la paz en la verdad. ¡Que la violencia no humille jamás la dignidad del ser humano!”.

Enero 29, 2009 Publicado por mariooweb | Benedicto XVI, General, iglesia | | Aún no hay comentarios

El asombroso poder de la comida familiar

de Iglesia.org

Un rito sencillo que fortalece el hogar y educa a los chicos.

Hace cincuenta años, antes de la expansión de las megápolis, la globalización y los matrimonios de dos sueldos, había un rito cotidiano llamado comida familiar, que reunía a padres e hijos alrededor de la mesa. Y no solo para comer, sino también para contarse cómo había ido el día, escuchar a los demás y estrechar los lazos familiares.

¿Un mito? Quizás. A decir verdad, también hace cincuenta años había empleados con turno de noche, padres que viajaban mucho y madres que trabajaban fuera de casa. Había profesionales que salían tarde del trabajo y papás que pasaban por la taberna antes de ir a casa, también tarde. La conversación en la mesa tal vez consistía, muchas veces, en peleas entre los chicos y exhortaciones de los padres: «esos modales…», «acostúmbrate a comerte lo que te pongan»… ¡Para quién no sería un alivio, a veces, poder librarse de la compañía de sus personas más cercanas y más queridas para dedicarse a sus aficiones!

De todas formas, el mito de la comida familiar encierra una verdad esencial sobre la vida doméstica y el bienestar personal que en nuestro mundo individualista y tecnificado solemos olvidar. Esto es lo que descubrió la periodista norteamericana Miriam Weinstein en el curso de un estudio sobre alimentación, y lo que le movió a escribir “El asombroso poder de las comidas familiares: Cómo nos hacemos más inteligentes, fuertes, sanos y felices comiendo juntos” (1). El mismo título hace afirmaciones atrevidas, basadas sin embargo no en tradiciones y mitos, sino en estudios científicos, en gran parte sobre adolescentes.

Para prevenir problemas

Veamos, por ejemplo, el estudio que motivó el trabajo de Weinstein. El objetivo del Centro Nacional sobre Adicciones y Drogas (CASA), de la Universidad de Columbia, es que los jóvenes no caigan en conductas destructivas (consumo de drogas, alcohol y tabaco, así como embarazos de adolescentes). En 1996 hizo un estudio para ver si había algo característico de los chicos que no presentan tales problemas. Para sorpresa de los investigadores, resultó que comer en familia era más importante que la asistencia a la iglesia o las notas.

Desde entonces, el CASA viene repitiendo esta encuesta todos los años. La de 2003 muestra significativas diferencias entre dos grupos de adolescentes, según la frecuencia con que comen en familia: dos o al menos cinco veces por semana. En el segundo grupo son más los que dicen no haber probado nunca el tabaco (85%, contra el 65% en el primer grupo), el alcohol (68% contra 47%) o la marihuana (88% contra 71%). Esos mismos chicos presentan también menos problemas de ansiedad y tedio, y sacan mejores notas.

A resultados similares han llegado Marla E. Eisenberg y sus colegas (Universidad de Minnesota), que en 1998-99 reunieron datos de 4.767 adolescentes de distintas zonas. Según este estudio, comer en familia habitualmente contribuye a prevenir depresiones y suicidios, especialmente entre las chicas. La influencia negativa de no comer en familia se mantiene aun entre los chicos que dicen tener «buenas relaciones» con sus padres, así como una vez descontada la influencia de la situación matrimonial, el grado de instrucción, la raza y el nivel socio-económico de los padres. Los autores del estudio aventuran que «quizás las comidas en familia proporcionan a los padres una ocasión, formal o informal, de atender al bienestar emocional de sus hijos adolescentes, las chicas en especial».

De los jóvenes estudiados por los investigadores de Minnesota, solo una cuarta parte hacía siete o más comidas en familia por semana, y un tercio, una o dos, o ninguna. Pero hay indicios de mejora: las encuestas CASA muestran un aumento de la proporción de adolescentes que comen en familia no menos de cinco veces a la semana: del 47% en 1998 al 61% en 2003.

Una ocasión para hablar

Si las comidas familiares no hicieran más que prevenir el consumo de drogas en adolescentes, solo por eso valdría la pena tenerlas. Pero, naturalmente, hacen mucho más que eso. Previenen males porque antes han cumplido una tarea más fundamental. Como dice Weinstein, «estas comidas permiten a los hijos comunicarse regularmente con los padres, y a los padres comunicarse con los hijos. Nos conectan con nuestras tradiciones religiosas, culturales y familiares».

Regularidad es lo que ante todo Weinstein tiene en mente cuando llama «ritual» a la comida familiar. No es algo que hayamos de reinventar todos los días, algo que nos exija empeño para que sea un tiempo de convivencia familiar con «calidad»; es algo que prácticamente cualquiera puede hacer. La comida familiar «saca partido de necesidades biológicas y sociales básicas. Nos permite realizar aquello en que consiste ser una familia: cuidamos unos de otros, compartimos cosas, recorremos juntos el camino de la vida». Esta intimidad natural es la base sobre la que luego se levanta la «calidad». «Los investigadores descubren que nuestros más significativos recuerdos de la infancia no son grandes acontecimientos, como espectáculos o eventos deportivos, sino más bien el cariño mutuo, el compartir, el pasar tiempo juntos», dice Weinstein.

Pero el sentido religioso del «rito» no está fuera de lugar cuando hablamos de las comidas familiares, como han aprendido tantas generaciones acostumbradas desde la infancia a bendecir la mesa, y Weinstein, de tradición judía, no teme traerlo a colación. «Dedicarnos tiempo, hacer de nuestra mesa lo que una mujer que entrevisté llamaba \’un pequeño lugar santo\’, constituye un oasis en nuestro ajetreado mundo», dice. Podríamos ir más allá y decir, con James Stenson en su web Parent Leadership (http://www.parentleadership.com/), que la comida familiar es «un tiempo sagrado para compartir, en el que invocamos la bendición de Dios sobre la familia y nos tratamos con cordial respeto».

Aprendizaje de virtudes

Stenson hace este comentario a propósito de las buenas manera en la mesa, asunto que vuelve a ponerse de moda ahora que los padres criados en los tiempos del «todo vale», en los años sesenta y setenta, se descubren desprovistos de recursos para preparar a sus hijos para la vida social.

Una comida que reúne a la familia entera –y que no es saboteada por la televisión (el 53% de los adolescentes encuestados para un estudio piloto en Minnesota decían que solían ver la tele durante las comidas), el teléfono, mensajes de móvil, Internet, videojuegos o alguien que se levanta de la mesa antes de tiempo para acudir a una cita– es sin duda el entorno ideal para aprender a comportarse en la mesa. Desde pequeños, los niños aprenderán del ejemplo de sus padres e irán adquiriendo el hábito de las buenas maneras (¡o de las malas!).

Aprenderán, como señala Weinstein, cosas tan elementales como qué cantidad es razonable ponerse o en qué consiste una comida equilibrada; a privarse de tomar algo fuera de hora para que todos tengan apetito al momento de sentarse a la mesa; a hacer pausas para conversar, y así evitar comer demasiado (nuestro organismo necesita veinte minutos para tener sensación de saciedad) y también los melindres. De este modo los niños estarán protegidos contra la obesidad, y las niñas, en especial, contra la anorexia y otros trastornos alimentarios.

Comer en familia también enseña a los niños a mantener una conversación –a escuchar y a contar– y, al parecer, les suministra la mayor parte de su vocabulario.

Además –y esto es más importante–, las comidas son ocasiones naturales para asimilar la historia y los valores de la familia, y a aplicar esos valores en la vida cotidiana y a los problemas y oportunidades que encontrarán en la sociedad. Muchos de esos valores pueden hacerse virtudes alrededor de la mesa misma: estar atento a las necesidades de los demás, levantar el ánimo con una anécdota divertida, generosidad para dejar a otro la mejor porción de postre…; o inmediatamente antes y después: cuando los niños ayudan a preparar la comida y a quitar la mesa y fregar los platos, aprenden a servir a los demás y también a cuidar de sí mismos.
Una forma fácil de cuidar la familia

Con todo esto y mucho más a su favor, ¿por qué ha decaído la comida familiar? Actúan, por una parte, fuerzas exteriores, como la competencia de la comida rápida y las distracciones electrónicas que tanto se han multiplicado. Por otra parte, hay también factores como el trabajo de las madres fuera del hogar (el estudio de Minnesota muestra una correlación entre comidas familiares y madres que solo trabajan como amas de casa), horarios de trabajo excesivos (sobre todo entre los padres), niños con demasiadas actividades (entrenamientos, natación, clases de música…) y madres separadas o solas.

Pero, con excepción de la madre sola (un padre que vive en alguna parte pero nunca está a la mesa es un obstáculo permanente, psicológico y también práctico, para la cena familiar), ¿no son, en el fondo, excusas todas o casi todas las demás razones para no comer en familia?

En un reciente artículo del «Wall Street Journal» (29-07-2005), el editor neoyorquino Cameron Stracher indicaba una razón, que por lo general no se reconoce, del declive de las comidas en familia: los padres no quieren comer con sus hijos. Decía Stracher: «Muchos hombres dicen que, si hubieran de escoger entre tiempo y dinero, optarían por el tiempo; en realidad, escogen el dinero. Al fin y al cabo, ¿quién quiere habérselas con una niña de seis años presa de una rabieta porque le han puesto la pasta con salsa verde? Es mucho más cómodo quedarse en la oficina, encargar la cena, tomar una cerveza y volver a casa cuando los niños ya están durmiendo. Hay familias en que padre y madre están en casa pero esperan para cenar hasta que los niños se hayan ido a la cama. Como me dijo una madre: «No es divertido comer con ellos»».

Stracher, por su parte, ha decidido cooperar: ha instaurado las «cenas con papá», comprometiéndose a cenar con su mujer y sus dos hijos al menos cinco noches por semana durante un año entero.

Nadie debería restar importancia a las fuerzas que hoy amenazan la cohesión de la familia y convierten a sus miembros en compañeros de piso que comen solos y tienen su comunidad en otra parte. Comer juntos no es todo, cuando se trata de intimidad familiar y del bienestar de los pequeños; pero sin duda es una parte y, como Weinstein sugiere, la parte más factible. Añadamos fuerza de voluntad y la comida familiar recobrará su puesto en el hogar.
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(1) Miriam Weinstein, «The Surprising Power of Family Meals: How Eating Together Makes Us Smarter, Stronger, Healthier and Happier», Steerforth, Hanover (EE.UU.), 2005, 272 págs, 22,95 $.

Enero 29, 2009 Publicado por mariooweb | General, iglesia, noticias | | Aún no hay comentarios

La inquisición

Seguiremos repitiendo leyendas?

de Apologética.org

Usted ya sabe que en toda guerra existe lo que se llama “propaganda de guerra”. ¿En qué guerra no la ha habido? Pues bien: no olvide que España en el siglo XVI era la primera potencia mundial; casi todas las naciones europeas eran enemigas suyas, al mismo tiempo era la principal muralla contra el protestantismo.

La única vez que se han juntado contra una potencia el odio nacional y el religioso, los dos más grandes odios que existen.

¿Le extraña entonces que haya habido una “propaganda de guerra” proporcionada? ¿No ha oído lo que dicen hoy de los Estados Unidos todos los comunistas del mundo?

Ya puede ser una mujer todo lo honrada que se quiera, que si una lengua viperina lanza con el anónimo una calumnia contra aquella mujer, y más si es envidiada por su posición y poder, todo el mundo la señalará con el dedo y se harán comentarios maliciosos a su paso.

Que la acusen a Ud. de estafador. Tres palabras bastan. Pero el refutarlo le llenará montañas de razones, testimonios y pruebas. La acusación se lee en un momento, pero ¿quién va a tener humor para leer la defensa, sobre todo si hay animadversión contra Ud.?

Le voy a dar a Ud. una receta fácil y eficaz de demagogia: Pinte Ud. una cárcel lóbrega, por las paredes instrumentos de tortura, tres curas sentados tras una mesa, a poder ser bien gordos (es de más efecto), regodeándose en ver cómo se tortura a un hombre en el potro, o se le queman las plantas de los pies: si es una mujer, todavía tiene más efecto. Debajo un letrero: “Los horrores de la Inquisición”. No se preocupe de más. Nadie va a ir a averiguar si Ud. miente o no. Llevaría mucho trabajo y estudio.

Sin embargo ahí van unas cuantas observaciones que no debe Ud. olvidar en este asunto:

Una institución, una persona hay que juzgarla dentro de la mentalidad de su época. ¿Condenaría Ud. de inculto o bárbaro a un profesor de universidad del siglo XVI porque ignoraba lo que es la electricidad, la televisión y la propulsión a chorro?

Pues bien, tenga presente que en aquella época la herejía era considerada como una conspiración contra el Estado. Estaban tan compenetrados el Estado y la religión que poner en peligro uno, era poner en peligro al otro. Tanto o más que hoy el comunismo.

¿Pruebas? En Alemania y Francia las guerras de religión duraron más de un siglo: hubo cientos de miles de muertos. La Inquisición fue creada por los Reyes de España para evitar que pasara lo mismo.

De hecho los judíos y los moriscos trataron más de una vez de que los turcos invadieran España.

No se olvide que entonces la pena de muerte se daba muy fácilmente. En 1598 sólo en la prisión de Exeter, Inglaterra, fueron ajusticiadas 74 personas, muchos por haber robado una oveja (Hamilton).

Sir James Stephen calcula que en 300 años hubo en Inglaterra 264.000 condenados a muerte por diversos delitos. Unos 800 por año (más de dos por día).

¿Sabe Ud. que muchas veces los ladrones cuando huyen gritan: “al ladrón, al ladrón”, para despistar? Los protestantes se llevan las manos a la cabeza ante la “crueldad” de la Inquisición. Pues bien, ahí van unos datos sueltos sacados de historiadores serios, conocidos, casi todos protestantes.

Lutero, fundador del protestantismo: En 1525 escribe a los nobles: “Matad cuantos campesinos podáis: hiera, pegue, degüelle quien pueda. Feliz si mueres en ello, mueres en obediencia a la Palabra divina”. Más de cien mil labriegos perecieron.

En Sajonia protestante, la blasfemia tenía pena de muerte. Calvino mandó quemar a Servet (médico católico que descubrió la circulación de la sangre, y a quien eliminaron por “contradecir” a la Biblia con dicho descubrimiento) y otros muchos.

En 1560 el Parlamento escocés decretó pena de muerte contra todos los católicos.

Ahí van algunos artículos del código inglés para Irlanda:

“El Católico que enseña a otro católico o protestante será ahorcado”.

“Si un católico adquiere tierras, todo protestante tiene el derecho de despojarle”.

“Destierro perpetuo a todo sacerdote católico; quienes lo eludan, sean medio ahorcads vivos y luego descuartizados”. ¿Para qué seguir?

Las comunidades calvinistas de París, Orleans, Ruan, Lyon, Angey en sínodo general en 1559, decretan pena de muerte a los herejes.

En Alemania fueron quemadas más de 100.000 brujas. Hasta niños de siete años y ancianos moribundos. Un juez solo, quemó en 16 años a 800 brujas (un promedio de 50 personas al año).

¿No sabe Ud. que Estados Unidos debe su fundación a puritanos que huían de la persecución religiosa de Inglaterra?

Y la Inquisición española ¿qué?

No se vio libre de las ideas de su tiempo y participó de la crueldad general. Pero tenga Ud. en cuenta los siguientes puntos:

El número de protestantes condenados a muerte, desde 1520 hasta 1820 en que fue suprimida, o sea en 300 años, según el investigador protestante alemán que se especializó en este tema, Schafer, fue de 220; de ellos sólo 12 fueron quemados. Ya ve: no toca ni a uno por año. ¿Qué pasa con la imagen del inquisidor parado en frente de hileras interminables de piras con condenados? Pasa que es mentira. Les advierto lealmente que la Inquisición actuaba también contra los moriscos y judaizantes y por eso el número de víctimas fue mayor.

La Inquisición no admitía todos los tormentos que eran usuales en aquella época en toda Europa. Sólo se podían aplicar una sola vez, en presencia del médico que podía suspenderlos si el reo recibía daño en la salud. Vea Ud. en cambio lo que se daban en la famosa torre de Londres a los católicos y se quedará asustado. Fue el primer tribunal del mundo que suprimió el tormento cien años antes de ser extinguida. El investigador norteamericano Mr. G. Lea, que ha escrito una obra en varios volúmenes sobre la Inquisición dice: “La Inquisición española en general fue menos cruel que los tribunales laicos al ejecutar la tortura”.

No se podía aprisionar a nadie hasta que no hubiese tales pruebas que fuese evidente el delito. Se necesitaban por lo menos siete testigos juramentados ante Notario. No se admitían denuncias anónimas.

Si se confesaban y se arrepentían antes de dar la sentencia definitiva, se les absolvía con un castigo mayor o menor según lo que hubiesen tardado.

El reo tenía derecho a presentar cuantos testigos quisiese.

El reo podía estar en la cárcel, si era casado, con su mujer; si tenía criados le podían servir.

Si era culpable, el tribunal dictaba la sentencia, que debía ser confirmada por el Tribunal Supremo, al que se podía apelar y se le entregaba al Estado, el cual se encargaba de cumplir la sentencia. Las penas eran las más usuales entonces.

Y por último, tenga Ud. presente que gran parte de las acusaciones están tomadas de un sacerdote apóstata, Juan Antonio Llorente, que fue secretario de la Inquisición (se puso de parte de los invasores franceses en la guerra de la Independencia, tuvo que huir a Francia), y que él mismo confiesa que quemó todos los datos oficiales de que se sirvió para su obra. ¡Estupendo! Que le acusen a Ud. de haber falsificado cheques, y cuando pida Ud. las pruebas incriminatorias, le conteste su acusador que las quemó… Si eran tan comprometedoras para la Inquisición ¿por qué nos las publicó?

Vayamos terminando, poco a poco, con las horribles acusaciones con que han ido manchando a la Iglesia para los bajos fines de los acusadores…

Enero 28, 2009 Publicado por mariooweb | General, iglesia, noticias | | Aún no hay comentarios

La conversión es el camino para la salvación

Puerto Iguazú (Misiones), 28 Ene. 09 (AICA)
En el Evangelio de Marcos podemos ver el amor misericordioso de Dios “como en un escenario”, donde “se hace presencia viva en Jesús, que nos muestra y trae para la humanidad, un camino diferente, y por lo tanto una historia diferente; es la historia que realiza el camino de la fe y la conversión, que no solo le da al hombre una visión diferente de la vida y del mundo hoy, sino que también lo prepara para un Reino final y pleno”, dijo al comienzo de su homilía del domingo monseñor Marcelo Raúl Martorell, obispo de Puerto Iguazú.

El prelado señaló que la “conversión” es el “camino de ese plan de salvación”, y explicó que “significa un cambio profundo de vida, desde las actitudes más simples y cotidianas, hasta las decisiones más profundas y significativas de la vida”.

Tras subrayar que “Jesús nos invita a cambiar de forma de vivir”, monseñor Martorell sostuvo que “esta conversión y, por consiguiente, esta vida nueva, implican un dejar el pecado y luchar en contra de él, rechazando todo cuanto pueda alejarlo del amor de Dios y de su ley”.

“Pero -agregó-, en la predicación de Jesús, la conversión no es más que la primera fase, el escalón primero de todo un plan. La segunda fase, bien evidenciada por el evangelista Marcos, es la ‘fe’: Conviértanse y ‘crean en la Buena Noticia’, una ‘Buena Noticia’ a la que hay que adherirse con todo el corazón y con toda el alma, una ‘Palabra’ que debe hacerse vida en la vida de los hombres. No puede considerarse ni aceptarse de forma teórica, como una lección que aprendemos, debe hacerse en el ser humano, carne de su carne”.
Indicó luego que “en cada palabra pronunciada por Jesús, Dios derrama un torrente de gracia y de amor en el corazón del que la escucha, precisamente para que ella sea aceptada de otra forma en la vida del ser humano…”

“Esto que leemos nos invita a una reflexión final: ¿Caminamos por el camino recto de la conversión y de la fe? ¿Hemos hecho nuestra la Palabra, que es Cristo, de forma tal que ya es parte fundamental de nuestra vida, en el esfuerzo cotidiano de gracia y amor que nos convierte en otros cristos, transformadores de la vida y constructores de una nueva sociedad?”, concluyó.+

Enero 28, 2009 Publicado por mariooweb | General, iglesia, religion | | 1 comentario

La vida sacerdotal y religiosa, son una esperanza para el mundo

Avellaneda (Buenos Aires), 28 Ene. 09 (AICA)

20070129130946-sacerdote“La llamada de Dios es misteriosa, porque es una gracia, pero también provoca en el que la escucha un movimiento a seguirlo. Y esto es importante: al don de Dios corresponde como respuesta la conquista. Recordemos que si uno quiere ser un buen cristiano, se siente llamado a ser un sacerdote, un consagrado, un religioso, tiene que vivir una conquista permanente para que, siguiéndolo a Él, mirándolo a Él, haga la voluntad de Él, la voluntad de Dios. Y no haga su propia voluntad, su propio capricho”. Así lo expresó en su mensaje radial del fin de semana el obispo de Avellaneda-Lanús, monseñor Rubén Oscar Frassia.

Tras señalar que “Dios llama y uno lo sigue”, aclaró que no lo sigue “de cualquier manera” sino que “hay condiciones”, entre las cuales mencionó “el amor, la renuncia, el sacrificio y la perseverancia. Porque hay que perseverar en el amor”.

Agregó que “es una tarea donde no se puede vivir del pasado, ‘no se puede vivir de rentas’. La respuesta es siempre actual”. Y tras precisar que “Dios sigue llamando a los jóvenes”, advirtió que “el Señor quiere hacerse presente y llama, pero ‘muchos son los llamados y pocos los escogidos’, que es decir que muchos son lo llamados y no todos responden bien”.

Por ello pidió a Dios “que suscite en el seno de nuestra diócesis, de nuestras familias, de nuestras comunidades, personas que sepan escuchar el llamado que les hace.

“Hoy más que nunca, la vida sacerdotal y la vida religiosa, son una esperanza para el mundo. El mundo está como agotado. Hay muchas carencias. Faltan belleza, gratuidad, transparencia, pureza, verdad”. Es necesario “que haya almas consagradas que nos puedan anunciar que el Reino ya se ha cumplido y que ya está en medio de nosotros. Porque este tiempo que estamos viviendo es el último y definitivo”, concluyó.+

Enero 28, 2009 Publicado por mariooweb | General, iglesia, religion | | Aún no hay comentarios

Radio María celebra una década en España

MADRID, 27 Ene. 09 (ACI).-El pasado fin de semana, con ocasión de la fiesta de San Francisco de Sales, patrono de los periodistas, Radio María celebró 10 años de emisión en España.

La ocasión se conmemoró con una jornada de puertas abiertas para todos sus oyentes, inaugurada con la celebración de la Santa Misa presidida por su Director, el P. Esteban Munilla, y transmitida en directo para todo el mundo. Además, a lo largo del día se transmitió una programación especial para celebrar estos 10 años.

Radio María nació en Italia en 1987 y llegó a España en 1999. Desde entonces, el avance de la radio ha crecido significativamente gracias a la colaboración de 400 voluntarios en su programación y 3000 en su voluntariado de promoción y difusión. Este es, según sus responsables, “un auténtico milagro de las ondas, que se lleva a cabo sin publicidad de ningún tipo, con la ayuda exclusiva de los donativos de los oyentes”.

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El Papa quiere lanzar campaña contra el hambre en el mundo

27-Enero-2009 — ACI Prensa Servicios de Noticias

VATICANO, 27 Ene. 09 (ACI).-

La Sala de Prensa de la Santa Sede anunció que el próximo 3 de febrero, al presentar el mensaje del Papa Benedicto XVI para la Cuaresma 2009 que lleva como título “Y después de hacer un ayuno de cuarenta días y cuarenta noches, al fin sintió hambre (Mt. 4, 2)”, el Santo Padre lanzará de este modo una campaña contra el hambre en el mundo.

La conferencia de prensa para la presentación de esta iniciativa se realizará en al Aula Juan Pablo II de la Sala Stampa de la Santa Sede, a las 11:30 a.m. –hora local– en la que intervendrán el Cardenal Josef Cordes, Presidente del Pontificio Consejo “Cor Unum”; y Josette Sheeran, Directora Ejecutiva del Programa Alimentario Mundial de las Naciones Unidas (WFP).

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Parábola del sembrador

Fuente: Catholic.net
Autor: P Juan Pablo Menéndez

Marcos 4, 1-20

Y otra vez se puso a enseñar a orillas del mar. Y se reunió tanta gente junto a él que hubo de subir a una barca y, ya en el mar, se sentó; toda la gente estaba en tierra a la orilla del mar. Les enseñaba muchas cosas por medio de parábolas. Les decía en su instrucción: «Escuchad. Una vez salió un sembrador a sembrar. Y sucedió que, al sembrar, una parte cayó a lo largo del camino; vinieron las aves y se la comieron. Otra parte cayó en terreno pedregoso, donde no tenía mucha tierra, y brotó en seguida por no tener hondura de tierra; pero cuando salió el sol se agostó y, por no tener raíz, se secó. Otra parte cayó entre abrojos; crecieron los abrojos y la ahogaron, y no dio fruto. Otras partes cayeron en tierra buena y, creciendo y desarrollándose, dieron fruto; unas produjeron treinta, otras sesenta, otras ciento». Y decía: «Quien tenga oídos para oír, que oiga». Cuando quedó a solas, los que le seguían a una con los Doce le preguntaban sobre las parábolas. El les dijo: «A vosotros se os ha dado el misterio del Reino de Dios, pero a los que están fuera todo se les presenta en parábolas, para que por mucho que miren no vean, por mucho que oigan no entiendan, no sea que se conviertan y se les perdone». Y les dice: «¿No entendéis esta parábola? ¿Cómo, entonces, comprenderéis todas las parábolas? El sembrador siembra la Palabra. Los que están a lo largo del camino donde se siembra la Palabra son aquellos que, en cuanto la oyen, viene Satanás y se lleva la Palabra sembrada en ellos. De igual modo, los sembrados en terreno pedregoso son los que, al oír la Palabra, al punto la reciben con alegría, pero no tienen raíz en sí mismos, sino que son inconstantes; y en cuanto se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumben en seguida. Y otros son los sembrados entre los abrojos; son los que han oído la Palabra, pero las preocupaciones del mundo, la seducción de las riquezas y las demás concupiscencias les invaden y ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Y los sembrados en tierra buena son aquellos que oyen la Palabra, la acogen y dan fruto, unos treinta, otros sesenta, otros ciento».

Reflexión

Estamos en invierno. Pero el campo sigue dando sus frutos. Nadie ve la acción lenta, pero segura, del germinar de las semillas sembradas. Eso no es ningún pretexto para decir que no se recogerá nada durante la cosecha. Los frutos se ven a su tiempo y hay que saber esperarlos.

La semilla sembrada en este pasaje es la Palabra de Cristo. El mismo nos explica el significado de la parábola. No tenemos que quedarnos sólo con el significado, tenemos que bajarlo a la propia vida. Hay que ver cuántas veces recibimos la semilla y ha dado su fruto. Para esto es esta parábola. Cristo nos da la oportunidad de ver cómo estamos correspondiendo a su llamado, cómo lo hacemos parte de nuestra propia vida.

Si queremos que la semilla dé el fruto más abundante hay que poner en práctica todos los consejos que Cristo mismo nos ha dado. Y lo primero es acogerla todos los días, preservarla contra las manos del maligno, e irla cuidando todos los días, hasta que dé su fruto. Hay que dar el cien por ciento de los frutos que Dios quiere de nosotros, así estaremos más cercanos a la felicidad.

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