Nuestra Señora del Carmen (II)
continúo con este relato sobre Nuestra Señora del Carmen, y sobre su escapulario…
de mariamediadora.com
Oh Virgen fiel, que fuiste siempre solícita y dispuesta a recibir, conservar y meditar la Palabra de Dios! Haz que también nosotros, en medio de las dramáticas vicisitudes de la historia, sepamos mantener siempre intacta nuestra fe cristiana.
¡Mira a la Estrella, invoca a María!
“¡Oh tú que te sientes lejos de la tierra firme, arrastrado por las olas de este mundo, en medio de las borrascas y de las tempestades, si no quieres zozobrar.no quites los ojos de la luz de esta Estrella, invoca a María!.
“Si se levantan los vientos de las tentaciones, si tropiezas en los escollos de las tribulaciones, mira a la Estrella, llama a María.
“Si eres agitado por las ondas de la soberbia, si de la detracción, si de la ambición, si de la emulación, mira a la Estrella, llama a María.
“Si la ira, o la avaricia, o la impureza impelen violentamente la navecilla de tu alma, mira a María.
“Si, turbado a la memoria de la enormidad de tus crímenes, confuso a la vista de la fealdad de tu conciencia, aterrado a la idea del horror del juicio, comienzas a ser sumido en la sima del suelo de la tristeza, en los abismos de la desesperación, piensa en María.
“En los peligros, en las angustias, en las dudas, piensa en María, invoca a María. No se aparte María de tu boca, no se aparte de tu corazón; y para conseguir los sufragios de su intercesión, no te desvíes de los ejemplos de su virtud.
“No te extraviarás si la sigues, no desesperarás si la ruegas, no te perderás si en Ella piensas. Si Ella te tiende su mano, no caerás; si te protege, nada tendrás que temer; no te fatigarás, si es tu guía; llegarás felizmente al puerto, si Ella te ampara.
San Bernardo
Con los consejos de San Bernardo, tan propicios para meditar durante el mes de julio en que celebraremos la memoria de Nuestra Señora del Carmen, Estrella del Mar y Flor del Carmelo
1. Este mes de julio celebramos la memoria de Nuestra Señora del Carmen, tan querida a la piedad del pueblo cristiano en todo el mundo, y vinculada de modo especial a la vida de la gran familia religiosa carmelita.
El pensamiento se dirige a ese monte sagrado, que en el mundo bíblico siempre se ha considerado como símbolo de gracia, de bendición y de belleza. En ese monte los carmelitas dedicaron a la Virgen Madre de Dios, “Flos Carmeli”, que posee la belleza de todas las virtudes, su primera iglesia, expresando así su voluntad de consagrarse completamente a Ella y de vincular indisolublemente el propio servicio a María con ese “como obsequio a Cristo” (cf. Regla carmelita, prólogo).
2. Los grandes místicos carmelitas entendieron la experiencia de Dios en la propia vida como un “camino de perfección” (Santa Teresa de Jesús), como una “subida al monte Carmelo” (San Juan de la Cruz). En este itinerario está presente María. Ella -invocada por los carmelitas como Madre, Patrona y Hermana- se convierte, en cuanto Virgen purísima, en modelo del contemplativo sensible a la escucha y a la meditación de la Palabra de Dios y obediente a la voluntad del Padre por medio de Cristo en el Espíritu Santo. Por eso, en el Carmelo, y en cada alma profundamente carmelita, fIorece una vida intensa de comunión y familiaridad con la Virgen Santa, como “nueva manera” de vivir para Dios y continuar aquí en la tierra el amor del Hijo Jesús a su Madre María.
3. Una gracia particular de la Virgen hacia los carmelitas, recordada por una venerable tradición unida a San Simón Stock, se ha extendido en el pueblo cristiano con muchos frutos espirituales. Es el Escapulario del Carmen, medio de afiliación a la orden del Carmen para participar en sus beneficios espirituales, y vehículo de tierna y filial devoción mariana (cf. Pío XII, Carta Apostólica Nemini profecto latet).
Por medio del Escapulario, los devotos de la Virgen del Carmen expresan la voluntad de plasmar su existencia según los ejemplos de María -la Madre, la Patrona, la Hermana, la Virgen purísima- acogiendo con corazón puro la Palabra de Dios y dedicándose al servicio generoso de los hermanos.
Invito ahora a todos los devotos de la Virgen Santa a dirigirle una ferviente oración, para que Ella, con su intercesión, alcance a cada uno el proseguir seguro en el camino de la vida y “llegar felizmente al monte santo, Jesucristo Nuestro Señor” (cf. Colecta de la Misa en honor a Nuestra Señora del Carmen, 16 de julio).
Juan Pablo II
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