Don Orione
VATICANO, 25 Jun. 08 (ACI).-Antes de la Audiencia General celebrada esta mañana en la Plaza de San Pedro, el Papa Benedicto XVI bendijo una estatua en mármol de San Luigi Orione, que se ha colocado en una hornacina en la parte posterior externa de la basílica vaticana.
Al finalizar la Audiencia, el Pontífice saludó “con gran afecto” a la Familia Orionina y manifestó el deseo de que la bendición de la estatua del fundador de esa institución sea “para todos sus hijos espirituales, un estímulo renovado para proseguir el camino trazado por San Luigi Orione, especialmente para traer al Sucesor de Pedro, como él mismo decía, a los más pequeños, a las clases humildes, a los obreros pobres y a los marginados por la vida, que son los más amados por Cristo y los tesoros verdaderos de la Iglesia de Jesucristo”.
San Luigi Orione nació en Italia en 1872. Fundó la Pequeña Obra de la Divina Providencia, aprobada en 1903. En 1908, tras el terremoto que asoló las regiones italianas de Sicilia y Reggio Calabria, pasó tres años en esos lugares atendiendo a los necesitados, sobre todo a los huérfanos.

La expansión de la Obra Orionina coincide con el fin de la Primera Guerra Mundial: se fundan colegios e instituciones de educación y ayuda. La actividad misionera se inaugura en 1913 en Brasil. San Luigi Orione falleció en 1940.
El 26 de octubre de 1980 Juan Pablo II beatifica a “Don Orione” y lo canoniza el 16 de mayo de 2004. Su memoria litúrgica se celebra el 12 de marzo.
Tolerancia que no distingue bien del mal sería caótica
Benedicto XVI: Tolerancia que no distingue bien del mal sería caótica y autodestructiva
VATICANO, 25 Jun. 08 (ACI).-El Papa Benedicto XVI dedicó su catequesis de hoy a San Máximo Confesor, monje del siglo VI, y a partir de sus enseñanzas advirtió que “una tolerancia que no supiese distinguir el bien del mal sería caótica y autodestructiva”.
Ante unas 14 mil personas reunidas en la Plaza de San Pedro, el Pontífice recordó que este santo fue “otro gran Padre de la Iglesia de Oriente”, que “mereció de la tradición cristiana el título de Confesor por la valentía con que dio testimonio -confesó-, también con el sufrimiento, la integridad de su fe en Jesucristo, verdadero Dios y verdadero hombre, Salvador del mundo”.
“La vida y el pensamiento del santo fueron iluminados con fuerza por un gran coraje para testimoniar la integral realidad de Cristo, sin reducciones o compromisos. De este modo entendemos cómo debemos vivir para responder a nuestra vocación, vivir unidos a Dios, para estar unidos a nosotros mismos y al cosmos, dando al mismo cosmos y a la humanidad la justa forma”, agregó.
El Papa afirmó que “el ’sí’ universal de Cristo nos muestra claramente cómo dar el peso justo a todos los demás valores, como por ejemplo a la tolerancia, la libertad, el diálogo. Una tolerancia que no supiese distinguir el bien del mal sería caótica y autodestructiva; una libertad que no respetase la de los demás y no hallase la medida común de nuestras libertades sería anárquica y destruiría la autoridad. El diálogo que no sabe sobre qué dialogar se convierte en una palabrería vacía”.
En este contexto subrayó que todos estos valores “pueden ser verdaderos únicamente si tienen un punto de referencia que les une y les confiere la verdadera autenticidad”. Este punto de referencia es “la síntesis entre Dios y el cosmos, es la figura de Cristo en la que aprendemos la verdad sobre nosotros mismos y también dónde situar todos los demás valores, para descubrir su significado auténtico”.
“De este modo, Cristo nos indica que el cosmos debe ser liturgia, gloria de Dios y que la adoración es el inicio de la verdadera transformación, de la verdadera renovación del mundo”, añadió.
El Santo Padre recordó que San Máximo, nació en Palestina, en torno al 580. “Desde Jerusalén se trasladó a Constantinopla y de allí, a causa de las invasiones bárbaras, se refugió en África, donde se distinguió por su gran valentía en la defensa de la ortodoxia. No a aceptaba la reducción de la humanidad de Cristo”.
El Papa destacó que San Máximo “fue llamado a Roma y en el 649 participó activamente en el Concilio Lateranense, convocado por el Papa Martín I para defender las dos voluntades de Cristo, contra el edicto del emperador, que -pro bono pacis- prohibía discutir sobre esta cuestión. San Máximo seguía repitiendo sin embargo que era imposible afirmar de Cristo una sola voluntad y por eso fue sometido junto a dos de sus discípulos, ambos llamados Anastasio, a un proceso agotador”.
Tras ser acusado de hereje, “le amputaron la lengua y la mano derecha, ya que había combatido de palabra y con sus escritos la doctrina errónea de la única voluntad de Cristo. Después, el santo monje fue exiliado a Colchide, en el Mar Negro, donde murió a causa de los terribles sufrimientos padecidos el 13 de agosto del 662, a los 82 años”.
El Santo Padre subrayó que el pensamiento de Máximo “nunca fue solo teológico, especulativo, porque tenía siempre como punto de llegada la concreta realidad del mundo y de la salvación. Al ser humano, creado a su imagen y semejanza, Dios le confió la misión de unificar el cosmos”.
Comunión de rodillas y en la boca
La distribución de la comunión en la mano sigue siendo un indulto a la ley universal concedido por la Santa Sede
Explica el maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias
CIUDAD DEL VATICANO, jueves, 26 junio 2008 (ZENIT.org).- Benedicto XVI distribuirá habitualmente la comunión a los fieles de rodillas y en la boca, ha anunciado el maestro de las Celebraciones Litúrgicas Pontificias.
En una entrevista concedida a la edición italiana del 26 de junio de “L’Osservatore Romano”, monseñor Guido Marini responde a quien se pregunta si el Papa mantendrá esta práctica que pudo verse en su último viaje a Italia, a las localidades de Santa María de Leuca y Brindisi.
“Creo realmente que sí –considera–. En este sentido, no hay que olvidar que la distribución de la comunión en la mano sigue siendo todavía, desde el punto de vista jurídico, un indulto a la ley universal, concedido por la Santa Sede a las conferencias episcopales que lo hayan pedido”.
“La modalidad adoptada por Benedicto XVI tiende a subrayar la vigencia de la norma válida para toda la Iglesia”, aclara.
Esta modalidad de distribución del sacramento, dice, “sin quitar nada a la otra, subraya mejor la verdad de la presencia real en la Eucaristía, ayuda a la devoción de los fieles, introduce con más facilidad en el sentido del misterio. Aspecto que en nuestro tiempo, pastoralmente hablando, es urgente subrayar y recuperar”, aclara.
A quien acusa a Benedicto XVI de querer imponer modelos preconciliares, el maestro de las celebraciones litúrgicas explica que “términos como ‘preconciliar’ y ‘postconciliar’ me parece que pertenecen a un lenguaje que ya ha sido superado y, si se utilizan con el objetivo de indicar una discontinuidad en el camino de la Iglesia, considero que son equivocados y típicos de visiones ideológicas muy reductivas”.
“Hay ‘cosas antiguas y cosas nuevas’ que pertenecen al tesoro de la Iglesia de siempre y como tales deben ser consideradas. Quien es sabio sabe encontrar en su tesoro tanto unas como otras, sin tener otros criterios que no sean evangélicos y eclesiales”.
“No todo lo que es nuevo es verdadero, como tampoco lo es todo lo antiguo. La verdad atraviesa lo antiguo y lo nuevo y a ella debemos tender sin prejuicios”.
“La Iglesia vive según esa ley de la continuidad, en virtud de la cual, conoce un desarrollo arraigado en la tradición. Lo importante es que todo esté orientado a una celebración litúrgica que sea verdaderamente la celebración del misterio sagrado, del Señor crucificado y resucitado, que se hace presente en su Iglesia, reactualizando el misterio de la salvación y llamándonos, según la lógica de una auténtica y activa participación, a compartir hasta sus últimas consecuencias su misma vida, que es vida de don de amor al Padre y a los hermanos, vida de santidad”.
Ocupar el lugar de Dios
Quien pierde temor de Dios pretende ocupar su lugar, asegura Cardenal Cipriani
LIMA, 23 Jun. 08 / 05:10 pm (ACI).- El Arzobispo de Lima, Cardenal Juan Luis Cipriani Thorne, aseguró que actualmente los hombres han perdido toda referencia a lo divino, queriendo ocupar su lugar y por tanto ha desaparecido en ellos el sano temor de Dios.
“El que no teme a Dios ocupa el lugar de Dios”, es decir “se siente dueño del bien y del mal, de la vida y de la muerte”. Que uno se sienta “seguro de sí mismo, no de Jesucristo dentro de mí, hace que se sienta el dueño de la verdad; por tanto, ese egoísmo va alejando el temor de Dios y va creciendo la soberbia y el amor propio”, señaló el Purpurado en la Misa dominical.
Además, recordó que cuando las personas tienen “temor de Dios se acercan mucho a Cristo” pues no quieren “ofenderlo, sino conocerlo, ser su amigo y que nos perdone; y, tenemos un temor de respeto, de reverencia, adoración, un temor que me engrandece”.
“Ese don del temor lleno de respeto, de reverencia y humildad, nos lleva a confesarnos cuando cometemos pecados”, a buscar a Cristo en la Eucaristía, “a rezar para explicarle o contarle nuestros problemas y a buscar dirección espiritual y consejos”, aseveró.
Tras precisar que “en estos tiempos vemos a los hombres muy seguros de sus cualidades y la referencia a Dios es de vez en cuando” y “cada uno quiere hacer lo que quiere sin Dios”, el Arzobispo de Lima alentó a los feligreses “a no tener miedo, pero si un temor de Dios, que quiere decir respeto ante la ofensa a Dios, a la Eucaristía, a la Iglesia, a la casa del Señor y a la confesión”.
El término “padre” ya se presenta como obsoleto
Desplazando a los padres
del reporte semanal del Population Research Institute
El último miércoles, la Cámara de los Comunes de Inglaterra, decidió que un padre es completa y totalmente irrelevante para el desarrollo de un niño.
La legislación, que regula la fertilización in-vitro (FIV), podría haber incluido una cláusula obligando al doctor especialista en fertilidad a “considerar la necesidad del niño de un modelo de rol masculino antes de dar tratamiento de FIV a una mujer ”, según la página web de noticias “This is London” (“Esto es Londres”). A pesar de que la FIV de por sí ya margina a los padres desde el momento en que los está retirando del proceso procreativo, las feministas no permitirían ni siquiera que se mantenga esta insípida e insignificante referencia a los hombres. La cláusula fue finalmente rechazada y retirada del texto final de la ley .
“This is London” agregó que “el Gobierno argumentó que la ley, tal y como se presentó, discriminó a las mujeres solteras y a las parejas lesbianas, a pesar que estos grupos pueden obtener los tratamientos de fertilidad en el Servicio de Salud Pública. Desde ahora, los doctores tendrán que considerar sólo la necesidad del niño de un “apoyo parental”. Lo que sea que esto signifique.
Aquellos que todavía celebramos el Día del Padre deberíamos reflexionar sobre esto, no simplemente como un hecho aislado, sino como el más reciente de una serie de ataques que la paternidad ha sufrido de manos de feministas y pro-abortistas.
Las feministas modernas sostienen que su objetivo más preciado es la igualdad y la libertad, pero su agenda se dirige hacia algo más radical. Esto está resumido en la frase “autonomía física”, una idea desarrollada en principio por Margaret Sanger y promovida en su libro de 1914, The Woman Rebel (“La Mujer Rebelde”). Este slogan todavía es utilizado por sus seguidores ideológicos. Efectivamente, para las feministas radicales que Sanger ayudó a crear, la igualdad entre hombres y mujeres no es suficiente. Las mujeres necesitan liberarse no solamente de los hombres, sino también de las familias, la religión y especialmente de la maternidad. Deben ser completamente libres para realizar lo que desean, cuando lo quieran, sin responsabilidad alguna de nadie, sólo de ellas mismas.
Este objetivo de autonomía radical considera a los hombres casi como miembros de una especie alienígena. Ignora por completo la naturaleza complementaria del hombre y la mujer, como dos expresiones de una misma naturaleza, entrelazados a lo largo de la vida, con una relación monógama que es necesaria para la supervivencia y felicidad de ambos. Para esta rama radical del feminismo, lo femenino define lo que significa ser humano. Todo está allí y es infinitamente plástico. La cantante folklórica, Ani DiFranco, alegremente lo llama “auto-determinación” y es muy ilimitada: toda mujer tiene el derecho de ser ella misma y hacer lo que necesita hacer”.
En la búsqueda de liberarse de las supuestas ataduras de la opresión masculina, las feministas radicales han ido mas allá, simplemente marginalizando y deshumanizando a los hombres. Ellas han procurado crear un mundo donde toda función que, a través del tiempo, ha sido realizada por los hombres, puede ser llevada a cabo por las mujeres, con la ayuda de la tecnología. Su objetivo es presentar a los padres y esposos no solamente innecesarios, sino completamente superfluos. Inclusive los términos “padre” y “esposo” convertirlos en pasados de moda y obsoletos, reliquias raras de tiempos pasados, extraídas de una canción nunca más cantada.
Esto previsiblemente, causa estragos en la familia, cuya estructura sigue una antigua lógica procreativa: un hombre, una mujer y los niños que ellos procrean o adoptan. Si las mujeres son seres humanos autónomos, responsables sólo de ellas mismas, entonces la familia pierde su significado fundamental. Debe ser redefinida en formas no-biológicas y se convierte en algo infinitamente incluido.
El género, por si mismo, se convierte en algo flexible, como en California, donde el baño que uno elige usar, depende no solamente de sus genitales, si no del género que uno ha adoptado ese día. Y, por supuesto, formas que debe encontrarse no sólo para existir sino para procrear sin hombres. La leyenda de las Amazonas de antaño mantuvieron cautivos a los hombre en jaulas, las feministas radicales de ahora, asistidas por tecnología moderna, mantienen las células inseminadas biológicamente necesarias en probetas, con el aborto como respaldo, en caso que el experimento salga torcido.
Si los hombres intentaran construir una sociedad con esta clase de principios, serían considerados dementes. Pero cuando las feministas radicales lo hacen, es simplemente “feminismo”
El movimiento pro-vida enfrenta múltiples pruebas. No se trata simplemente de desbaratar leyes y cambiar posturas acerca del aborto, anticoncepción y sexo. La estructura de la relación entre hombres y mujeres es mutuamente dependiente, los uso dependen de los otros, y debe retroalimentarse continuamente. Lo que las feministas radicales no se dan cuenta es que destruyendo a la familia, ellas están destruyendo la institución que ha protegido a muchas mujeres del abuso, en la historia humana. Si a los hombres no se les permite crecer dentro de su rol vital, como es esposos y padres, entonces ellos, simplemente, usaran, violarán y abandonaran a las mujeres. Las feministas radicales están exacerbando muchas posiciones y tendencias egoístas de los hombres, que aparentemente tratan de evitar.
Una de las claves para terminar con el aborto, es vigorizar la paternidad. Familias intactas y amorosas protegen a sus miembros más jóvenes y más vulnerables. No sucede lo mismo cuando se trata de individuos aislados, sea cual fuere su sexo.
Steve Mosher es el Presidente de Population Research Institute
Colin Mason es Director de Comunicaciones de Population Research Institute
La Eucaristía es un misterio de alianza
La Eucaristía es un misterio de alianza, no una comida entre amigos, advierte Benedicto XVI
VATICANO, 23 Jun. 08 / 10:12 am (ACI).- El Papa Benedicto XVI recordó que “la Eucaristía no es una comida entre amigos” sino “un misterio de alianza”, al dirigir la homilía, transmitida vía satélite desde el Vaticano, a las miles de personas que participaron en la Misa de clausura del 49º Congreso Eucarístico Internacional (CEI) celebrado en Québec, Canadá.
El Papa advirtió que “estamos llamados a entrar en este misterio de alianza, conformando cada vez más nuestra vida con el don recibido en la Eucaristía”.
El CEI se celebró en Canadá del 15 al 22 de junio. La Celebración Eucarística final fue presidida por el Cardenal Jozef Tomko, legado pontificio, Presidente Emérito del Pontificio Comité para los Congresos Eucarísticos Internacionales.
Comentando el tema del congreso, “La Eucaristía, don de Dios para la vida del mundo”, el Santo Padre dijo que “la Eucaristía es nuestro tesoro más precioso. Es el sacramento por excelencia; contiene todo el misterio de nuestra salvación; es la fuente y la cumbre de la acción y de la vida de la Iglesia”.
“Por tanto, es particularmente importante que los pastores y los fieles profundicen permanentemente en este gran sacramento. Así, cada uno podrá fortalecer su fe y cumplir cada vez mejor su misión en la Iglesia y en el mundo, recordando la fecundidad de la Eucaristía para la vida personal, para la vida de la Iglesia y del mundo”, indicó.
Benedicto XVI señaló que “la participación en la Eucaristía no nos aleja de nuestros contemporáneos; al contrario, al ser la expresión por excelencia del amor de Dios, nos llama a comprometernos con todos nuestros hermanos para afrontar los desafíos presentes y para hacer que el planeta sea un lugar agradable”.
“Para esto, tenemos que luchar sin cesar para que toda persona sea respetada desde su concepción hasta su muerte natural, que nuestras sociedades ricas acojan a los más pobres y les devuelvan toda su dignidad, que toda persona pueda alimentarse y hacer vivir a su familia, que la paz y la justicia brillen en todos los continentes”, agregó.
El Papa manifestó el deseo de que este Congreso sea un llamamiento a todos los fieles a “una renovación de la catequesis eucarística, de modo que adquieran un conocimiento auténtico de la Eucaristía y a su vez, enseñen a los hijos y a los jóvenes a reconocer el misterio central de fe y construir sus vidas en torno a él”.
Asimismo, exhortó a los pastores y fieles “a una atención renovada de la preparación para recibir de la Eucaristía”, y dijo que “a pesar de nuestra debilidad y de nuestro pecado, Cristo quiere poner en nosotros su morada. Por eso, tenemos que hacer todo lo posible para recibirle con un corazón puro, volviendo a encontrar sin cesar, a través del sacramento del perdón, la pureza que el pecado ha ensuciado”.
Benedicto XVI recordó que “el pecado, sobre todo el pecado grave, se opone a la acción de la gracia eucarística en nosotros. Por otra parte, quienes no pueden comulgar a causa de su situación, encontrarán en la comunión de deseo y en la participación en la Eucaristía una fuerza y una eficacia salvadora”.
El Papa invitó a pedir a Dios que envíe nuevos sacerdotes a la Iglesia y a transmitir esta invitación a los jóvenes, “para que acepten con alegría y sin miedo responder a Cristo. No quedarán decepcionados. Que las familias sean el lugar primordial y la cuna de las vocaciones”.
Antes de concluir, el Santo Padre invitó a todos a unirse a él “mediante la oración por el éxito del próximo Congreso Eucarístico Internacional, que se celebrará en el año 2012 en la ciudad de Dublín”.
Jesús está en la Eucaristía
QUEBEC, viernes, 20 junio 2008 (ZENIT.org).- Muchos conocen los escritos sobre la Eucaristía del cardenal Francis Xavier Nguyen Van Thuân (1928-2002), quien pasó largos años en las cárceles vietnamitas; pero los participantes en el Congreso Eucarístico Internacional de Quebec contaron con otra perspectiva.
Elizabeth Nguyen Thi Thu Hong, la hermana más joven del fallecido cardenal, intervino en el evento, que se clausura el domingo, para presentar textos desconocidos escritos en la prisión.
Se ha dedicado a traducir al inglés y francés los escritos de su hermano, en causa de beatificación, y las cartas que escribió a su familia durante 13 años en las mazmorras de Vietnam. Fue arrestado el 15 de agosto de 1975; nueve de sus años en la cárcel fueron en régimen de aislamiento.
Juan Pablo II le nombraría después presidente del Consejo Pontificio para la Justicia y la Paz.
“A través de sus escritos, y especialmente a través de su correspondencia desde la cárcel, emerge un hecho claro: la vida de Francis Xavier estaba firmemente arraigada en una extraordinaria unión con el Dios vivo a través de la Eucaristía, su única fuerza –dijo Elizabeth–. También fue para el la más bella plegaria, y el mejor modo de dar gracias y cantar la gloria de Dios”.
La hermana del cardenal afirmó que “la inquebrantable fe en la eucaristía fue siempre la fuerza guía de su vida, la fortaleza y el alimento para su largo trayecto en cautividad”.
“Siempre acababa sus cartas clandestinas a nuestro padres con estas palabras: ‘Queridos papá y mamá, no apesadumbréis vuestro corazón con la tristeza. Vivo cada día unido a la Iglesia universal y al sacrificio de Jesús. Rezad para que tenga el valor y la fortaleza de mantener siempre mi fe en la Iglesia y el Evangelio, y de hacer la voluntad de Dios’”.
Elizabeth dijo que el testimonio de su hermano “nos mostró a todos nosotros que Cristo ofreció su sacrificio con inmenso fervor, en la hora de su pasión y crucifixión, cuando obedeció al Padre; y esto, incluso hasta el punto de su muerte humillante en la cruz para devolver al Padre una humanidad redimida y una creación purificada”.
“En la prisión, con el Jesús Eucarístico en medio de ellos –añadió–, prisioneros cristianos y no cristianos lentamente recibieron la gracia de comprender que cada momento presente de sus vidas, en las más inhumanas condiciones, podía unirse al supremo sacrificio de Jesús y elevarse como acto de solemne adoración a Dios Padre”.
“Francis Xavier debía recordarse a sí mismo y animar a cada uno a rezar: ‘Señor, concédenos que podamos ofrecer el sacrificio Eucarístico con amor, que aceptemos llevar la cruz, y clavados en ella proclamemos tu gloria, para servir a nuestros hermanos y hermanas’”.
Elizabeth concluyó sus reflexiones con pensamientos escritos por su hermano en la fiesta del Santo Rosario, el 7 de octubre de 1976, en la prisión de Phu-Khanh, durante su confinamiento solitario.
“Estoy feliz aquí, en esta celda, donde los hongos crecen en mi esterilla de dormir, porque tú estás conmigo, porque tu deseas que yo viva aquí contigo. He hablado mucho en mi vida: Ahora no hablaré más. Es tu turno de hablarme, Jesús; te escucho”, escribía el futuro cardenal.
“Cada vez que leo esto, puedo imaginar a mi hermano, sentado en su celda oscura, frente al vacío completo, pero sonriendo amablemente como siempre hacía, incluso durante sus últimos días, y estrechando amorosamente el bolsillo de su chaqueta donde el Señor del cielo habitaba”.
“Que este antiguo prisionero que experimentó la armonía del cielo, el amor y la vida en plenitud en la desolación de su celda, siga guiándonos para que podamos ser como los discípulos de Emaús que rogaron ‘Señor, quédate con nosotros y aliméntanos con tu cuerpo’”.
Traducido del inglés por Nieves San Martín
-
Archivos
- Noviembre de 2009 (9)
- Octubre de 2009 (13)
- Septiembre de 2009 (55)
- Agosto de 2009 (46)
- Julio de 2009 (42)
- Febrero de 2009 (5)
- Enero de 2009 (83)
- Diciembre de 2008 (46)
- Noviembre de 2008 (88)
- Octubre de 2008 (74)
- Septiembre de 2008 (79)
- Agosto de 2008 (3)
-
Categorías
-
RSS
Subscripciones RSS
RSS de los Comentarios
